DANDO INFINITAS GRACIAS AL CREADOR DE CIELO Y TIERRA POR ESTA POSIBILIDAD DE COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN.-
EN ESTE BLOG PRESENTAREMOS LAS NOTICIAS Y SUCESOS DEL NUESTRO MUNDO, BUSCANDO CON SABIDURÍA LA VERDAD, PARA CREAR EN NOSOTROS UN EQUILIBRIO Y UN HACER EN JUSTICIA.-
La explosión en el puerto de Beirut ha tenido consecuencias no previstas para los occidentales, además de destruir un sistema basado en un reparto sectario del poder impuesto por el colonialismo francés como condición para aceptar la independencia de Líbano en 1943, aunque no fue efectiva hasta que las tropas coloniales abandonaron el país en 1946.
Aunque las protestas y tomas de edificios oficiales del sábado han sido orquestadas por ellos -y rápidamente terminadas tras el aviso de Hizbulá de contrarrestarlas con su gente- está claro que tiene que haber un nuevo gobierno. El de ahora es de tecnócratas y el primer ministro ha prometido elecciones anticipadas que no van a solucionar nada porque seguirán los mismos parámetros sectarios dado que si no se reforma la Constitución todo lo que se haga será papel mojado. Pero mientras tanto, todo el mundo se está moviendo y el impulso internacional para reconstruir el sistema político tiene que partir de nuevas bases. Y se está muy lejos de todo ello.
En primer lugar, porque tiene que haber un gobierno representativo de todas las partes y el sostenido por la Constitución establece un presidente cristiano, un primer ministro sunnita y un presidente del parlamento shií. Eso era porque entonces, en 1943, los cristianos eran mayoría y los shiíes minoría. Sin embargo, se mantuvo tras los acuerdos de Taif que supusieron el fin de la guerra civil en 1989. Ni en 1989 era así la correlación de fuerzas, sino al revés, por lo que la Constitución seguirá igual para defender los privilegios de los de siempre. Por ejemplo, los cristianos, en sus diversas variantes, y los musulmanes, en sus diversas variantes, tienen 64 escaños cada uno aunque se reparten por religiones (maronitas 34, ortodoxos 14, católicos orientales 8, sunníes 27, shíies 27, etc). Eso se vendió como un logro pese a que los musulmanes, en sus diversas variantes, son mayoría social. Por eso, para evitar que se extienda la necesidad de una reforma constitucional es por la que una parte de los parlamentarios cristianos, los críticos con Hizbulá, y los sunnitas están dimitiendo, para evitar el quorum parlamentario y evitar esa reforma.
El gobierno libanés, o lo que sea, ha terminado sin duda. Y con él el sistema político sectario. Pero...
Aquí está el quebradero de cabeza de Occidente. Tras las elecciones de 2018 Hizbulá y sus aliados, incluidos algunas formaciones cristianas y una pequeña minoría de sunnitas, consiguieron una cómoda mayoría y por eso se dice que el gobierno "está controlado por Hizbulá". El simplismo propagandístico occidental de siempre, pero no es así. Es, básicamente, un gobierno de tecnócratas aunque Hizbulá suele dar el visto bueno casi siempre.
Lo que no se dice, como en el caso de Venezuela, por ejemplo, es que Líbano está prácticamente bloqueado desde ese momento, cuando Occidente negó ayudas y créditos o los condicionó a que no fuesen a los "ministros de Hizbulá", que solo tiene dos y menores. El objetivo era, como en Venezuela, estrangular al Líbano "rebelde" que se había atrevido a rechazar las presiones occidentales eligiendo esa coalición. Pero aquí hay una diferencia: si en Venezuela no solo se trata de estrangular un gobierno, sino de matarlo, aquí solo se pretendía estrangular para reforzar de esta forma a los pro-occidentales.
No ha salido bien. La explosión se ha llevado por delante los planes occidentales, y por eso la rápida llegada de Macron, para galvanizar a los pro-occidentales y garantizar su apoyo a un cambio de gobierno que rompa los vínculos, incipientes, que comenzaba a haber con China (además de Irán). Macron ha actuado como el presidente de una metrópoli colonial, y así lo han recibido sectores cristianos en Beirut. Por que lo que no se dice es que hay una campaña abierta para que Líbano vuelva a estar bajo dominio francés. Vamos, igual que las colonias de Martinica, Guadalupe o Nueva Caledonia. No es broma, es lo que hay.
Lo que estamos viendo es un intento de internacionalizar la crisis, y ya se han comenzado a dar los primeros pasos en forma, supuestamente, humanitaria. Como siempre. Y se ha empezado por el puerto, distribuyendo a ciertos países el trabajo de las tareas de rescate en el mismo. Echad un vistazo.
Aquí lo importante es el papel de Francia y de Rusia (China está ausente, pero no hay que desdeñar el papel de Rusia). Los dos países están en el epicentro de la explosión, por lo que a priori son quienes encontrarán más pruebas de lo que pasó, si fue una explosión accidental o provocada. Francia quiere una "investigación internacional", el presidente de Líbano lo ha rechazado. De ahí la presencia rusa, para contrarrestar a Francia. Junto a ellos están la República Checa, Grecia, Qatar, Países Bajos, EEUU y Polonia (el papel vasallo de Polonia es de primera, no se puede negar).
Es decir, Occidente sabe que está a punto de perder otro país y que sus herramientas para mantenerlo son limitadas porque la idea de un "gobierno neutral" (es decir, sin Hizbulá) está fuera de toda discusión por el reparto sectario, y más con las elecciones anticipadas sobrevolando el escenario. Por cierto, Macron no mencionó en ningún momento las elecciones anticipadas; quería, simple y llanamente, la renuncia del gobierno y su sustitución por los pro-occidentales. Por eso presiona con la calle, porque quienes estaban saliendo eran los pro-occidentales. Esta es una de las pancartas exhibidas que sirve como ejemplo de lo que hay detrás. Por si quedan dudas.
El enojo popular es evidente con la situación, pero va mucho más allá de lo que nos venden y los cambios, que se darán, aún no están claros. Occidente apuesta por una recomposición del sector cristiano, especialmente que los ortodoxos y un sector de los maronitas abandonen a Hizbulá. Y eso, por el momento, no se está produciendo. Ahora mismo, los pro-occidentales son como pollos sin cabeza: se mueven, sí, pero dando bandazos y sin coordinación alguna. Solo esperan que la gallina (pongamos, francesa) les guíe y acoja bajo sus alas. El Lince
Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994 y candidato a la reelección, ha profundizado históricamente las relaciones del país con Rusia pero últimamente ha conqueteado con Occidente y hoy tiene al frente una revolución de color clásica que amenaza con derrocarlo.
Las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto en la ex república soviética estuvieron marcadas por la tensa calma semanas antes de su realización, así como de un importante despliegue de fuerzas de seguridad en su capital Minsk debido a la considerable agitación política por la amenaza de un “Maidan bielorruso”.
El gobierno de Alexander Lukashenko ha venido atravesando su momento más inestable hasta la fecha. Aunque ha asegurado en numerosas ocasiones que jamás toleraría desestabilización señaló que todos pueden expresar su opinión y aclaró a los “fanáticos de Maidán” que haría todo lo posible para evitarlo.
Su contendiente más notable es Svetlana Tikhanovskaya, quien ha conseguido movilizar a un gran número de simpatizantes en sus actos de las últimas semanas.
Entre sus ofertas está un referéndum para volver a la Constitución de 1994, que establece límites a los mandatos presidenciales. Su esposo Sergei Tikhanovsky es un youtuber que fue arrestado por acusaciones de preparar un golpe de Estado y fue retirado de la carrera electoral; ella, que asumió la candidatura, es presentada por The New York Times como la gran nueva esperanza.
Comicios del 9 de agosto: de la amenaza a la tempestad
Durante el proceso de votación del domingo el acceso a Internet estuvo limitado en Bielorrusia, a la vez que observadores independientes señalaron un posible exceso de personas en algunos colegios electorales donde la participación habría superado el 100%, teniendo en cuenta los datos de las votaciones anticipadas.
Se observaron largas colas durante las horas cercanas al cierre de las votaciones a lo que la presidenta de la Comisión Electoral Central bielorrusa denominó una “provocación organizada” asegurando que el horario no se ampliaría, reconoció también la escasez de papeletas en algunos centros electorales. A las 6 pm la participación era del 79,01%.
También hubo gran afluencia de electores en el exterior del país en los centros de votación de ciudades como Moscú, San Petersburgo o Londres y dentro del país la oposición ya convocaba a concentraciones durante el proceso. Tras la jornada de votación las primeras encuestas oficiales a pie de urna otorgaban, como las previas a la elección, la victoria a Lukashenko con un 79,7% de apoyo frente al 6,8 % de Tikhanovskaya.
En las calles de Minsk y Brest decenas de personas marcharon por las avenidas y, luego de enfrentamientos con la policía, hubo detenciones. En las redes sociales fueron publicadas supuestas pruebas de fraude en colegios electorales en los que hubo reconteo de votos y ganó la candidata opositora, sin embargo se conoce de pocos focos de protestas en las ciudades bielorrusas.
Asimismo se han hecho públicos los pronunciamientos de ONGs internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, lo que claramente se enmarca en la estrategia de golpe blando.
¿Ambientación de una revolución de color?
Aunque las relaciones de Bielorrusia y Rusia son estrechas y se pudiera decir que el nivel de simbiosis entre ambos países parecía inexpugnable, en los últimos años Lukashenko ha tratado de distanciarse de Rusia retrasando la conformación de un Estado de la Unión acordado desde 1999 mientras ha preferido obtener algunos beneficios de Occidente.
El tradicional formato de una revolución de color consiste en que, ante unas elecciones “controvertidas”, los medios y ONGs financiadas por Estados Unidos y/o Europa ponen en duda los resultados públicamente incluso antes de que comiencen los comicios. Luego de los escrutinios dicen que difieren de la expectativa que ellos mismos crearon y por lo tanto han sido falsificados.
La gente es empujada a las calles para protestar y, para aumentar el caos, algunos infiltrados disparan a la policía y a los manifestantes como se hizo en Ucrania. La revuelta termina cuando es reducida bajo negociación o cuando el candidato favorito de Occidente es puesto en su lugar.
El jueves 6 de agosto salieron miles de opositores al Parque de la Amistad de los Pueblos de Minsk para apoyar Tikhanovskaya saludando, aplaudiendo y gritando “¡Vete!” a Lukashenko. A su vez medios como Belsat.eu y Radio Europa Libre (RFE/RL), financiados por el Departamento de Estado, y The Guardian vienen posicionando una llamada “Revolución de las Pantuflas”.
Medios financiados por el Departamento de Estado posicionan la “Revolución de las Pantuflas” para un cambio de régimen en Bielorrusia aun con remotas posibilidades de fraude electoral. Foto: Twitter
El año pasado, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) financió al menos 34 proyectos y organizaciones en Bielorrusia, este tipo de atenciones financieras y mediáticas son una señales seguras de que algo está en marcha.
Zancadilla preelectoral: Ucrania participa en la jugada
El 29 de julio se dio a conocer la detención de 33 supuestos mercenarios de nacionalidad rusa afiliados a los candidatos de la oposición local (detenidos anteriormente) Sergei Tikhanovsky y Nikolai Statkevich que, según las acusaciones de los servicios de seguridad, se habrían trasladado a Bielorrusia a desestabilizar los comicios del pasado 9 de agosto.
Según la agencia estatal de noticias Belta, los operadores detenidos a las afueras de Minsk pertenecían a la compañía privada “Wagner”, propiedad del ruso Evguenii Prigozhin, conocida por su participación en el conflicto sirio.
El hecho en sí se mostraba extraño debido a que, en el formato Maidán, no existe la contratación de mercenarios extranjeros para los disturbios post-electorales sino de personal local, sin embargo Lukashenko arremetió contra Rusia. Pocos días después apareció una pista que involucraba al servicio secreto ucraniano (SBU).
El medio ruso Komsomolskaya Pravda (KP) reveló que los mercenarios atrapados no trabajaban para Wagner sino que habían sido contratados directamente por un hombre que fingió trabajar para el conglomerado petrolero ruso Rosneft. El grupo, que luchó en el Donbass del lado de la milicia prorrusa, no estaba en Bielorrusia para intervenir en su elección.
Se suponía que serían guardias en los campos petroleros de Rosneft en Siria y que esperaban un vuelo a Turquía desde donde serían transportados a su destino final. Pero la contratación fue hecha por testaferros de los servicios secretos ucranianos usando teléfonos virtuales con códigos de los países de destino y recibieron 14 mil dólares, depositados por un desconocido a través de un cajero automático del Alpha Bank. La historia que se les había contado era una mentira.
El medio ruso KP muestra pruebas de la participación del gobierno ucraniano en la infiltración de 33 rusos en Bielorrusia que supuestamente sabotearían las elecciones, en la imagen el hombre que pagó al grupo desde Kiev. Foto: KP
El medio ruso KP muestra pruebas de la participación del gobierno ucraniano en la infiltración de 33 rusos en Bielorrusia que supuestamente sabotearían las elecciones.
El servicio secreto ucraniano (seguramente alentado por Estados Unidos) informó a Lukashenko que los mercenarios rusos estaban en su país para dar un golpe de estado durante las próximas elecciones, así lo reconoció él mismo. Bielorrusia detuvo a los hombres y Ucrania exige inmediatamente su extradición, aun cuando son ciudadanos rusos.
Putin pasa la página y extiende la mano
Unos días antes también la misma agencia de noticias Belta informó que los servicios secretos bielorrusos tendrían constancia de la llegada al país de más de 200 mercenarios con el objetivo de desestabilizar las principales ciudades de Bielorrusia antes de los comicios presidenciales, aunque fuentes oficiales rusas anunciaron que no habían sido informadas de dichas detenciones esto sirvió para la continuación de intercambios malhumorados entre Minsk y Moscú, antes aliados cercanos pero hoy distantes a los que unía la cautela compartida con Occidente, pero que ahora son intensamente cautelosos el uno del otro.
El conflicto de los 33 ciudadanos rusos quedó zanjado luego que, vía telefónica, el presidente ruso, Vladimir Putin, le manifestara a Lukashenko que “la parte rusa está interesada en que en Bielorrusia se mantenga una situación política estable y en que las elecciones presidenciales que se avecinan se desarrollen en un clima de tranquilidad” poco después de develada la participación de Ucrania en los hechos.
Además, la presidencia de Rusia indicó que abordaron “asuntos de actualidad relativos al desarrollo de las relaciones fraternales ruso-bielorrusas”. Lo visto hasta ahora es que Lukashenko ha intentado enfilar contra Rusia, Putin, por el contrario, le ha respondido con diplomacia pero todo dependerá de su decisión de extraditar a los ciudadanos rusos.
La partida está abierta
Queda mucho por ver respecto al destino de Bielorrusia, el giro díscolo de Lukashenko deja muchas preguntas al aire, en particular respecto cómo manejará esta crisis postelectoral prefabricada por Occidente y sus operadores internos.
También queda por ver si su reacción hacia el plan de las potencias occidentales será de confianza visto lo ocurrido con Gadaffi, quien fue traicionado.
Las perspectivas económicas de Bielorrusia, como las de muchos países del mundo, no son alentadoras y la respuesta de Lukashenko ante la epidemia de Covid-19 ha sido tan mala como la de Trump, sin embargo existe poca probabilidad de que haya habido fraude electoral debido a que la igualdad de ingresos en Bielorrusia es relativamente alta y la seguridad social y los servicios funcionan en un grado significativo.
Si Bielorrusia cayera en manos de Occidente, su futuro sería complicado debido a que las industrias estatales, hoy productivas, serían privatizadas por precios irrisorios y el sistema social, que todavía funciona bien para la mayoría de su población, se desmantelaría.
Las relaciones económicas con Rusia, que ya están altamente integradas, se verían afectadas. Al final, Bielorrusia probablemente llegaría a estar peor que Ucrania.
De acuerdo a organizaciones indígenas peruanas los agentes policiales fueron quienes «iniciaron» el enfrentamiento.
Al menos tres indígenas del Amazonas peruano murieron y 17 personas resultaron heridas entre pobladores y policías en una protesta contra la contaminación, la gestión de la pandemia y en rechazo a una petrolera canadiense.
La información de los fallecidos fue anunciada este domingo por el ministro del Interior Jorge Montoya «Lamentablemente no son dos los pobladores fallecidos, nos acaban de comunicar que son tres», dijo el funcionario a la radio RPP.
Cuatro de los indígenas heridos se encuentran «con pronóstico reservado», según las autoridades peruanas.
El enfrentamiento se produjo cerca de la medianoche del sábado, cuando alrededor de 70 pobladores intentaron tomar el campamento de la empresa canadiense PetroTal en la localidad de Bretaña, región Loreto, en el noreste de Perú.
Los indígenas exigían a la petrolera paralizar sus trabajos en un pozo conocido como Lote 95, alegando que contamina la zona a raíz de varios derrames pasados.
De acuerdo a organizaciones indígenas peruanas los agentes policiales fueron quienes «iniciaron» el enfrentamiento.
«La policía, entre la turba, empezó a tirar ráfagas e incluso los mismos policías se han disparado entre ellos, por la oscuridad», señala la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) en un comunicado.
Aidesep indicó que la protesta tenía como objetivo expresar el rechazo hacia «la empresa petrolera y el Estado ante el abandono y muerte de sus familiares por falta de tratamiento, medicinas por culpa de la Covid-19».
La pandemia del coronavirus ha sido especialmente severa en la Amazonía, donde viven decenas de etnias indígenas en situación de pobreza.
Las autoridades estiman que siete de cada 10 habitantes de Iquitos, principal ciudad de la Amazonía de Perú, se contagiaron de coronavirus.
Un arma nueva, ya utilizada a principios de julio en el Golfo Pérsico contra 7 barcos iraníes [1], fue utilizada nuevamente, este martes 4 de agosto de 2020, en el puerto de Beirut.
Al igual que en el Golfo Pérsico, en Beirut se observó algo muy similar al “hongo” característico de las explosiones atómicas, muy diferente de lo que puede verse en las explosiones convencionales.
A pesar de su enorme potencia, la explosión en el puerto de Beirut no dejó cráter sino que hizo temblar el suelo en un radio de 200 kilómetros. El centro alemán de investigación de ciencias de la tierra GFZ reportó una sacudida de 3,5 en la escala de Richter. Lo que causó la grave destrucción registrada en numerosos barrios de Beirut no fue la onda expansiva de la explosión sino esa vibración del suelo.
La explosión provocó también una ola gigante y destruyó automóviles que se hallaban en la zona del puerto, pero no empujándolos lateralmente sino como si algo hubiese ejercido una fuerte presión desde arriba sobre el mar y sobre los terrenos inmediatos al epicentro del desastre.
La explosión registrada en Beirut se produjo precisamente en momentos en que el Tribunal Especial de las Naciones Unidas para el Líbano estaba a punto de emitir un dictamen –el 7 de agosto [2].
Líbano informa de escasez de recursos para recuperarse tras la explosión en Beirut
Publicado:
En Líbano existe escasez de recursos para afrontar las consecuencias de la explosión en Beirut, según señala el ministro de Economía. La tragedia dejó hospitales devastados y carencia de productos de primera necesidad. En este contexto, la ONU manifiesta su preocupación por el empeoramiento de la situación humanitaria. Para paliar los daños, una misión de rescatistas rusos se ha desplegado en el terreno, dotada de equipamiento especial.
La explosión en Beirut tiene mucha relación con todos los hechos que están pasando alrededor de El Líbano y no podemos decir que fue un accidente, dice experta.
Durante una entrevista concedida este miércoles a HispanTV, la analista internacional Tamara Lalli ha indicado que la potente explosión del martes en la capital libanesa, Beirut, tiene mucha relación con todos hechos que están sucediendo dentro y alrededor de El Líbano.
Para la analista, el bloqueo económico que pesa sobre el país, sumado fundamentalmente a la intervención de fuerzas extranjeras en El Líbano, tiene mucha relación con todo lo que pasa en el país árabe.
Conforme a sus declaraciones, es muy probable que exista una alta conexión, porque Israel y EE.UU., cuando ocurrió el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Hariri, culparon de inmediato del mismo al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y al Gobierno de Siria, sin tener ningún tipo de prueba y así han seguido durante años.
Por tanto, ha añadido, lo que ocurrió en Beirut “no es algo inocente y no podemos decir que esto ha sucedido por un accidente, como se lo quieren atribuir, sino que hay algunos interrogantes que obviamente van a ser analizados en el correr de los días y tienen que ver seguramente con el juicio que se iba a realizar ese día”.
No obstante, ha agregado, dadas las acusaciones de EE.UU. e Israel, se ha ejercido una presión muy fuerte a nivel internacional contra el Gobierno sirio y Hezbolá en El Líbano, sin saber la verdad, algo que, obviamente, quieren prolongar en el tiempo, porque, cuando se sepa la verdad de lo que le ocurrió a Rafiq Hariri, otros van a caer bajo muchísima presión, entre ellos Israel y Arabia Saudí.
Fuente: HispanTV Noticias.
----------------------
Negligencia intencional podría haber causado explosión de Beirut
“Es una enorme tragedia en un momento muy delicado de El Líbano, porque no solo tenemos el problema de la pandemia del coronavirus, sino que además hay una problemática económica y también está a portas el veredicto y juicio el día viernes con respecto al asesinato de (el ex primer ministro libanés, Rafiq) Hariri, de modo que esta situación de estos tres elementos crean en El Líbano una situación muy complicada y que una negligencia como ésta podría ser intentada llevar adelante por fuerzas que quieren justamente perjudicar a El Líbano y llevando a una confrontación política más intensa”, ha afirmado el experto.
Hispantv
Ciencia Celeste es la sabiduría del Maestro Jesús, es su filosofía, nos la da ahora, para que comprendamos, los duros momentos que vive la humanidad y tomemos posiciones justas, acertadas.-
El cambio se inicia de forma individual, estudiando, analizando, practicando como los primeros cristianos; consiguiendo pureza, disciplina, que nos irán llevando al desarrollo de más virtudes y así podremos unirnos como pueblo, para construir en inteligencia, sabiduría, decisión, logrando abandonar el sistema capitalista.-
Estos vídeos son unas grabaciones de radio, para tratar de hacer el
conocimiento sencillo práctico.-
Este programa se transmite todos los sábados de 10 a 11 de la mañana por:
Capital Radio
http://www.radios.com.co/capital-bogota/https://elmundoycienciaceleste.blogsp...
Caracas, la capital de Venezuela, comienza a funcionar el primer supermercado iraní que presenta más de 2 mil productos iraníes.
Esta enorme supermercado reabre sus puertas en Caracas, pero transformado: ahora es Megasis, el nombre de un nuevo emprendimiento de empresarios privados de iraníes en Venezuela. Cinta inaugural con las banderas de los dos países, y un acto con presencia de funcionarios, diplomáticos y empresarios, y de los más de 120 nuevos trabajadores.
El supermercado presenta más de 2 mil productos iraníes, junto a un 30 por ciento de productos de empresas privadas venezolanas. El impulsor del proyecto, Isa Rezai, dijo que así Venezuela se debe sentir apoyada por Irán.
Entre los productos importados destacan productos esenciales, como azúcar y harinas, y también atún y otros enlatados, una primera recorrida mostró precios por debajo de lo que se ofrece en cadenas privadas venezolanas. Aquí se rechazó la campaña de medios estadunidenses, que demonizan esta iniciativa, y en general la alianza entre Irán y Venezuela.
Aquí se aseguró que este supermercado es apenas el primero de una extensa red que esta empresa iraní se plantea montar en varios puntos de Venezuela.