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miércoles, 8 de julio de 2026

Analistas destacan legado del Líder mártir para nuevas generaciones iraníes

Publicada: miércoles, 8 de julio de 2026 10:59

Analistas afirman que el legado del Líder mártir de Irán seguirá inspirando a las nuevas generaciones por su liderazgo ético, espiritual y político.

El legado del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, continúa siendo objeto de análisis por su influencia en la formación política, ética y espiritual de las nuevas generaciones de iraníes y de otros pueblos que siguen de cerca la experiencia de la República Islámica.

En una entrevista con HispanTV, los analistas Max Lioce, Cristian Lamez y Mikhael Marzuqa señalaron que el legado más perdurable del Líder mártir radica en los valores que transmitió a las generaciones presentes y futuras. Destacaron que su liderazgo fue el resultado de años de estudio, reflexión, formación espiritual y conducción estratégica del pueblo y del Estado iraní.

Asimismo, indicaron que, aunque los jóvenes no vivieron los primeros años de la Revolución Islámica, la figura y el pensamiento de Seyed Ali Jamenei constituyen una referencia ética, política y espiritual que continuará orientando a las futuras generaciones y preservando la continuidad de ese proyecto histórico.

frr/hnb

Trump ordena cortar por completo los nexos comerciales con España

 

  • El presidente de EE.UU., Donald Trump, habla durante una rueda de prensa conjunta con el jefe de la OTAN en Turquía, 7 de julio de 2026.
Publicada: miércoles, 8 de julio de 2026 11:08

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha ordenado suspender todos los nexos comerciales con España, calificando a este país de “un socio terrible en la OTAN”.

En declaraciones ofrecidas durante una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, en Turquía, el magante ha declarado hoy miércoles que ordenó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que cortara todo el comercio con España, incluidas las visitas.

Trump ha criticado a Madrid por negar elevar el gasto en defensa de la Alianza hasta el 5 % del PIB, una demanda que el mandatario norteamericano ha planteado a los aliados europeos en los últimos meses.

Son abiertos sobre no gastar; hay otros, pero España es particularmente hostil”, ha enfatizado Trump, quien se ha cebado con España por no participar en la guerra que junto al régimen de Israel lanzó contra Irán, el 28 de febrero, al decir que “puso a prueba” a los europeos y habló con ellos, excepto a España, calificado a este país de “una causa perdida”.

 

No necesitamos comerciar con ellos. No quiero hacer más negocios con ellos. ¿De acuerdo? Que se haga de inmediato. Ni siquiera les hablen. No tienen remedio. Mala gente”, ha subrayado.

España “recibe con tranquilidad” las declaraciones de Trump

El Gobierno español, que parece estar preparado para el ataque de Trump, ha contestado en una nota que “recibe con tranquilidad y normalidad estas declaraciones”.

Fuentes del Ejecutivo español enfatizan que Washington se beneficia más de las relaciones comerciales bilaterales que Madrid, aduciendo que España forma parte de la UE que es una unión comercial y es imposible romper solo con un Estado miembro.

En 2025, Trump ya amenazó con “aranceles terribles” a España, pero no logró ponerlo en práctica ya que las relaciones comerciales no las lleva Madrid, sino la Comisión Europea.

El enfado de Trump a España se debe a que España ha rechazado gastar el 5% de su PIB en defensa y no ha permitido que sus bases en Morón y Rota sean utilizadas por parte de EE.UU. para su guerra contra Irán.

Desde que comenzó los ataques estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero, el Gobierno de España ha mantenido una postura de rechazo a la agresión estadounidense-israelí contra Irán, oponiéndose a involucrar a España en el conflicto.

Madrid denuncia la guerra unilateral de Estados Unidos contra Irán y advierte a Donald Trump que no pueden utilizar bases aéreas españolas para una guerra contra Irán.

msm/hnb

https://www.hispantv.com/noticias/espana/646786/trump-ordena-cortar-completo-nexos-comerciales-espana

martes, 7 de julio de 2026

¿Qué tienen en común el Mundial y la OTAN?

 Publicado: 7 jul 2026 14:33 GMT

La polémica en torno al campeonato de fútbol y las disputas dentro de la OTAN revelan hasta qué punto muchas instituciones internacionales siguen dependiendo del poder político y material de Estados Unidos, opina el analista Timoféi Bordachiov.

RT


La única razón por la que la política estadounidense está adoptando hoy formas extravagantes, rozando incluso lo cómico, es que Estados Unidos sigue disponiendo de los recursos materiales que le permiten actuar de esa manera. Recursos en el sentido más amplio del término: no solo el tamaño de sus Fuerzas Armadas o de su economía, sino también su presencia en la propia infraestructura del mundo contemporáneo.

Esa presencia, y la influencia que de ella se deriva, no tiene precedentes en la historia mundial. Del mismo modo que tampoco los tienen el número de Estados existentes en la actualidad o la población del planeta. En otras palabras, nos encontramos ante una realidad objetiva surgida como resultado de un largo proceso histórico: sería igual de absurdo negarla que presentarla como el punto final del desarrollo de la civilización.

El escándalo que estalló en el mundo del fútbol durante el Mundial, cuando la FIFA revocó la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun tras una llamada del presidente Donald Trump, ya ha dado lugar a un sinfín de interpretaciones políticas y de conclusiones de gran alcance. Tampoco cabe demasiada duda de que la próxima cumbre de la principal organización militar de Occidente —la OTAN—, que se celebra en Ankara estos días, ofrecerá nuevos ejemplos para reflexionar sobre la peculiar manera en que Estados Unidos percibe hoy a sus propios aliados.


En ambos casos salta a la vista el mismo fenómeno: el absoluto desprecio por las normas, los procedimientos y las convenciones por parte de una potencia que supera ampliamente en capacidad a quienes desean cooperar con ella. Y conviene subrayar precisamente ese verbo: desean. Nadie obligó por la fuerza a ningún país a ingresar en la OTAN ni a aceptar que el Mundial se celebrara en territorio estadounidense.

La verdadera cuestión es otra: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un sistema en el que todo depende de manera tan desproporcionada de un solo actor? Esa es, en realidad, la pregunta más importante para la política internacional.
Folarin BalogunTed S. Warren / AP

El orden internacional contemporáneo surgió en la segunda mitad del siglo XX a partir de dos grandes procesos históricos. El primero fue el suicidio político de los imperios europeos durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918): el sistema que habían construido a lo largo de siglos agotó sus recursos y terminó derrumbándose, arrastrando consigo la autonomía política de Europa. El segundo fue la Revolución rusa de 1917 que, gracias al potencial del propio Estado ruso, dio lugar por primera vez a una alternativa real al dominio occidental a escala mundial.

Como consecuencia de ello, los países occidentales se vieron obligados por primera vez en su historia a cerrar filas frente a una amenaza común. Estados Unidos emergió de aquellas convulsiones mundiales como el único líder de ese bloque. Al mismo tiempo, conservó una característica que lo hacía único: era un Estado situado a una enorme distancia física de los principales centros de la civilización, tanto en Europa Occidental como en Asia Oriental. Eso significaba que prácticamente nadie podía representar una amenaza existencial para el territorio estadounidense, lo que permitió a los norteamericanos preservar intacta la psicología política propia de una sociedad de colonos alejada de los grandes focos de la vida cultural.


La curiosa analogía futbolística del jefe de la OTAN tras la eliminación de EE.UU. del Mundial

Además, mientras Europa y Asia se consumían en sus enfrentamientos, Estados Unidos logró concentrar en su territorio enormes recursos. Durante la Guerra Fría (1949-1991), estadounidenses y europeos construyeron la economía global de mercado de la que hoy todos formamos parte, así como una extensa red de instituciones internacionales destinadas a garantizar su funcionamiento. Allí donde esas instituciones no llegaron a crearse, Washington consiguió igualmente ocupar posiciones dominantes gracias a su poder económico y a su influencia política.

Tras el fin de la Guerra Fría, la desaparición de la Unión Soviética y la incorporación de China al proceso de globalización liderado por Estados Unidos, los países occidentales intentaron consolidar jurídicamente su dominio absoluto sobre el sistema internacional. Sin embargo, fracasaron en ese intento. Más aún, apenas unas décadas después comenzaron a reducirse de forma acelerada los recursos de los que disponían, mientras sus sistemas económicos y sociales empezaban a mostrar claros signos de agotamiento. Como consecuencia, también entraron en crisis sus propios sistemas políticos, aunque de maneras distintas: en Europa, mediante la apatía y una profunda degradación del liderazgo político; en Estados Unidos, con la llegada al poder de Donald Trump y de su equipo.

Al llegar a la Casa Blanca, la administración republicana heredó unos recursos extraordinarios, pero contaba con muy poca experiencia sobre cómo manejarlos. Además, sus integrantes apenas tenían experiencia real en la gestión de los asuntos internacionales. Durante décadas, el poder en Estados Unidos había permanecido en manos de las élites globalistas: poseían un sistema de valores muy particular, pero también habían acumulado una importante experiencia de socialización en la política mundial. Trump y su círculo más cercano, en cambio, actúan de una manera completamente natural para el estadounidense promedio, poco interesado por lo que ocurre fuera de su país: son muy sencillos y no tienen ningún motivo para avergonzarse de esa simplicidad.



La FIFA y Trump bajo la lupa: qué hay detrás de la polémica anulación de suspensión a favor de EE.UU.

Sería, sin embargo, un error considerarlos unos peligrosos irresponsables. Al contrario, en las relaciones con Rusia, el equipo republicano y su líder han actuado con notable prudencia: durante el último año y medio, la probabilidad de una escalada hacia un enfrentamiento directo entre nuestras dos potencias ha disminuido. Lo mismo ocurrió con Irán. Cuando, al cabo de unas semanas, Washington comprendió que no podía derrotar con los medios disponibles ni al pueblo iraní ni a su Gobierno, Trump optó rápidamente por la vía de las negociaciones.

En otras palabras, nuestros interlocutores estadounidenses actúan hoy en función de los recursos de los que realmente disponen y evalúan de manera bastante realista la correlación de fuerzas en cada situación concreta.

Y es precisamente aquí donde volvemos al escándalo de la tarjeta roja anulada a Folarin Balogun y a la forma en que Trump trata tanto a los europeos como al resto de los países que dependen de Estados Unidos.


Es bien sabido que el movimiento deportivo internacional atraviesa actualmente un período de profundas dificultades.

Su época de mayor esplendor coincidió precisamente con la segunda mitad del siglo XX, cuando el sentimiento de comunidad y el patriotismo se encontraban en pleno auge y los Estados consideraban el deporte de alto nivel como una herramienta para fortalecer su prestigio internacional.

Sin embargo, durante las últimas décadas las sociedades han cambiado. El deporte de élite se ha vuelto inseparable de los grandes intereses económicos que lo rodean y cada vez resulta menos útil como instrumento para unir a los ciudadanos bajo la bandera nacional. De hecho, la creciente autonomía de quienes administran el deporte internacional refleja precisamente que los Estados conceden hoy mucha menos importancia a este ámbito.

En otras palabras, Trump actuó de esa manera porque dispone de recursos suficientes para influir sobre la burocracia del fútbol internacional y entiende perfectamente que se trata de un asunto sin verdadera relevancia para la política mundial. Lo mismo ocurre con la OTAN.


En Washington son plenamente conscientes de que los aliados europeos necesitan a Estados Unidos como la única garantía de que pueden mantener una posición de fuerza frente a Rusia sin temor a las consecuencias.

Del mismo modo, resulta evidente para todos que la correlación de fuerzas dentro de la Alianza no contempla ningún tipo de igualdad real entre Estados Unidos y sus socios. Todo lo demás es únicamente una cuestión de formas, de estilo personal y de la manera particular en que Donald Trump expresa las decisiones, como una figura de transición dentro de la búsqueda de nuevos modelos de gobierno por parte de las élites estadounidenses.

No existen razones para pensar que el próximo presidente de Estados Unidos vaya a comportarse de una forma tan extravagante. Tampoco para creer que el estilo que hoy observamos vaya a convertirse en la nueva norma. Se trata de un fenómeno específico de Estados Unidos y de la posición excepcional que ese país sigue ocupando dentro del sistema internacional contemporáneo.

Pero esa excepcionalidad constituye, en sí misma, una anomalía que el mundo tendrá que superar, de una u otra manera, en las próximas décadas. Incluso si finalmente llegamos a la conclusión de que el deporte global y su sistema de gobernanza son reliquias tan obsoletas del siglo XX como la propia OTAN y otras muchas organizaciones surgidas en aquella época.

Por Timoféi Bordachiov, director de programa del Club de Debate Internacional Valdái

https://actualidad.rt.com/actualidad/615333-que-tienen-comun-mundial-otan

Argentina. Peter Thiel: Rey de una Patagonia en camino de convertirse en un laboratorio de la IA sin reglas

Resumen Latinoamericano, 7 de julio de 2026

Peter Thiel, el más ideológico de los empresarios de la Inteligencia Artificial, con un patrimonio de 30.000 millones de dólares, según Forbes, ha decidido trasladar su domicilio a la Argentina. Es un hombre de mundo. Nació en Alemania en 1967, pasó la infancia en Estados Unidos y Sudáfrica, regresó a Norteamérica, estudió filosofía y derecho en la Universidad de Stanford, en cuyos foros defendió el apartheid sudafricano, se interesó por las teorías del capitalismo libertario y se convirtió, peldaño a peldaño, en un eficiente inversor.

Fundó la plataforma de pagos PayPal, puso dinero en numerosas empresas digitales, entre ellas Facebook, vendió su participación en PayPal a eBay y se embarcó en la fundación de Palantir, la empresa de análisis de macrodatos (big data) más potente del mundo. Fundada en 2003 con apoyo financiero y logístico de la CIA, su nombre se inspira en las «piedras videntes» de la saga de El Señor de los Anillos. La compañía desarrolla plataformas de inteligencia artificial (como Gotham y Foundry) que procesan volúmenes masivos de información de diversas fuentes para ayudar a gobiernos, agencias de inteligencia, ejércitos y grandes corporaciones a detectar patrones, extremar la vigilancia y tomar decisiones estratégicas. En estos momentos Palantir es uno de los grandes contratistas del Pentágono, con discutida presencia en Europa.

Thiel la tiene tomada con el papa León XIV. Hace tres meses viajó a Roma, en vísperas de la publicación de la encíclica pontificia sobre la IA, para denunciar que el verdadero Anticristo es el Papa. Según su elucubración teológica es Anticristo quien se opone al programa de libertad sin límites para la tecnología. Pretendía dar una conferencia en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino, en la que el fraile agustino Robert Francis Prevost, actual obispo de Roma, cursó estudios de derecho canónico en los años setenta. Quería acusarlo desde las aulas donde se formó. La conferencia acabó siendo impartida en un palacio privado ante un público muy restringido. Estos días, Thiel ha vuelto a la carga. «El Papa se comporta como un agente del Partido Comunista Chino», ha dicho en un foro celebrado en Aspen (Colorado), refiriéndose a la encíclica Magnifica Humanitas. Si el Papa propone ‘desarmar’ la IA, ello le convierte en colaborador objetivo de los comunistas chinos. Bienvenidos a la Segunda Guerra Fría.

Vienen tormentas. Trump ha resbalado en Irán. Las diferencias entre el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio empiezan a ser visibles. Está empezando la lucha por la sucesión antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre. En Estados Unidos aumenta la inquietud social ante el acelerado despliegue de la IA en fábricas y oficinas. Mucha gente teme perder su trabajo. Crece el rechazo a los centros de datos. Las protestas ya han obligado a cancelar proyectos valorados en 42.000 millones de dólares debido a preocupaciones por el consumo de energía y agua, según The Economist. Sectores significativos del Partido Demócrata están virando a la izquierda, y la base MAGA comienza a lanzar consignas contra los tecnólogos. A Steve Bannon no le gusta el Papa, pero está promoviendo el movimiento Human First. Les prometieron menos guerras y mejores salarios; hay más escenarios de guerra y el dinero se lo llevan los magnates de la tecnología.

Y tienen problemas en Europa. Francia acaba de rescindir el contrato de sus servicios de inteligencia con Palantir, en nombre de la soberanía digital. En el Reino Unido están estudiando anular el contrato del Servicio Nacional de Salud con la empresa fundada por Thiel. En Alemania van en la misma dirección. El Gobierno español ha enviado instrucciones a las empresas con participación pública para que no cierren contratos con Palantir. Telefónica e Indra son las principales destinatarias de ese veto.

En este contexto, Thiel ha establecido su domicilio en Buenos Aires con la mirada puesta en la Patagonia. El ‘filósofo oscuro’ quiere tener su propio reino. Toma distancias de Washington ante la vorágine de las elecciones de medio mandato, huye de la fiscalidad de California, y ofrece a Javier Milei convertir la Argentina en un gran laboratorio mundial de la IA sin restricciones, supervisiones, ni controles.

A través de su fondo de capital riesgo Founders Fund está invirtiendo en un programa tecnológico para maximizar la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, gigantesca formación geológica con hidrocarburos no convencionales en el norte de la Patagonia, que debe ser explotado con técnicas de fracking. Se captura el gas excedente para convertirlo de manera inmediata en electricidad, que a su vez alimenta centros de datos de alta densidad para la IA. Thiel quiere construir numerosos centros de datos en las llanuras de la Patagonia, aprovechando los cursos de agua y las excelentes condiciones de refrigeración. Quisiera ensayar en la Patagonia el proyecto de ciudades-sin Estado que se quiso experimentar en Honduras con la ciudad-empresa de Próspera, en la isla de Roatán, proyecto que fracasó tras un fallo adverso de la Corte Suprema de Honduras.

El reino anarco-liberal de la Patagonia. Para que esa idea prospere, el mandato de Milei debería tener continuidad. Palantir se ocupará de ello si tiene acceso a todos los datos del Estado argentino sobre sus ciudadanos. La colonización de esos datos puede cambiar definitivamente el destino de Argentina.

¿Qué ofrece Milei a cambio? Una legislación sin límites. Un compromiso estatal explícito de no intervenir ni aplicar regulaciones tempranas sobre el desarrollo de Inteligencia Artificial. Haz lo que quieras. Abolición de las normas estatales que en la actualidad dificultan la adquisición de grandes extensiones de tierra a capitales extranjeros. Compra lo que quieras en la Patagonia. Promoción de nuevas centrales nucleares, de tecnología norteamericana, para alimentar los nuevos data center. Creación de figuras jurídicas que faciliten la puesta en marcha de empresas gestionadas exclusivamente por la IA sin intervención humana. Impuestos bajísimos. Experimenta como quieras y paga lo que quieras.

La Patagonia es un lugar fascinante. Nos lo cuenta el geógrafo Santiago Fernández Muñoz, que la conoce muy bien.

«La Patagonia es la gran región del extremo austral de América. Tiene una superficie similar a la suma de Francia y España y una de las densidades demográficas más bajas del planeta, excluyendo las zonas desérticas y polares. Sin embargo, bajo el nombre de Patagonia conviven dos realidades geográficas muy diferentes. Por una parte, la Patagonia andina, cuyos paisajes recuerdan las imágenes más idílicas de los Alpes suizos y cuyo mejor icono es el glaciar Perito Moreno. Fue precisamente a esta Patagonia a la que viajó Peter Thiel, desplazándose hasta Bariloche y al emblemático hotel Llao-Llao para reunirse con un escogido grupo de empresarios argentinos a los que se supone explicó sus proyectos en el país.

Pero la inmensa mayoría de la Patagonia nada tiene que ver con los bosques verdes y lagos de los Andes argentinos y chilenos. Hay una Patagonia desértica. Los vientos cargados de humedad del océano Pacífico chocan con la barrera de los Andes y, debido al conocido efecto Föhn, descargan enormes precipitaciones en las laderas occidentales de la cordillera, donde se llegan a recoger 3.000 litros anuales. Cuando esas masas de aire alcanzan las mesetas patagónicas, lo hacen ya prácticamente secas, de modo que en amplias zonas las precipitaciones apenas superan los 300 litros anuales.

Muchos viajeros han descrito la Patagonia como un gran desierto. Aunque, desde un punto de vista geográfico, la región no puede considerarse estrictamente desértica, la impresión de quien la recorre es precisamente esa: una inmensa soledad, una llanura interminable, dura y uniforme, cubierta de pequeños cantos rodados sobre los que crecen arbustos espinosos sin hojas y casi siempre movidos por un fuerte viento. Las dimensiones y las distancias desbordan las referencias de cualquier europeo: 2.500 km separan el límite norte de la región con Tierra del Fuego, la misma distancia que existe entre Madrid y Estocolmo.

La Patagonia es inmensa, dura, árida, pero también vacía. Solemos pensar que durante la época colonial española toda América estaba sometida a un control efectivo por parte de la Corona. Sin embargo, no fue así en el extremo austral del continente. Durante el periodo colonial apenas existieron asentamientos permanentes, una situación que se prolongó hasta el siglo XIX, en las primeras décadas posteriores a la independencia de Argentina y Chile. No existía de hecho dominio territorial de ninguno de los dos países sobre la Patagonia, lo que, unido a las cambiantes divisiones administrativas coloniales, llevó a ambas naciones a mantener un enconado litigio por su titularidad. Chile reclamaba que la Corona había asignado la Patagonia a la Capitanía General de Chile; por su parte, el gobierno porteño afirmaba que la linde entre el Virreinato de Buenos Aires y la Capitanía General de Chile había sido fijada en la cordillera de los Andes, por lo que la Patagonia era de su exclusiva titularidad.

Los cada vez más frecuentes incidentes entre las dos naciones y su paralelo rearme parecían sugerir que la posesión de la Patagonia sería resuelta en un enfrentamiento armado; sin embargo, en muy poco tiempo la tensión se trasladó del extremo austral del continente al norte de Chile, donde las explotaciones de guano, el petróleo de entonces, estaban generando constantes litigios entre Chile y Bolivia. La tensión desembocó en la llamada Guerra del Pacífico, que enfrentó al país andino con Perú y Bolivia entre 1779 y 1884 por la posesión de la zona de Atacama. El conflicto de la Patagonia pasó entonces a un segundo plano en la política chilena, ya que era imprescindible mantener a la República Argentina neutral.

El ejército argentino aprovechó la situación para desarrollar la Conquista del Desierto, que comenzó poco más de un mes después de que Bolivia declarase oficialmente la guerra a Chile. Fue una agresiva campaña militar emprendida por el Estado argentino entre 1878 y 1885, con el objetivo de extender la soberanía nacional sobre la Patagonia y la región pampeana, hasta entonces controladas por pueblos indígenas. La campaña permitió incorporar al Estado millones de hectáreas, desplazar la frontera real hacia el sur, reducir los malones (incursiones de los pueblos indígenas) y facilitar la colonización, el tendido de infraestructuras y el desarrollo de la ganadería y la agricultura. Al mismo tiempo, supuso el sometimiento militar de las comunidades indígenas, con miles de muertos, prisioneros y desplazados, lo que ha dado lugar a un intenso debate historiográfico y político sobre sus consecuencias y su significado histórico.

Existen lugares del planeta con una poderosa dimensión simbólica, casi mística, y la Patagonia es uno de ellos. Su inmensidad, su aislamiento y su escasa población la han convertido en un territorio donde exploradores, científicos, colonos, revolucionarios, magnates y visionarios han proyectado colonias, sueños y experimentos que difícilmente habrían imaginado en otros lugares. Desde supuestos proyectos de asentamiento de la diáspora judía o la cultura galesa, hasta las iniciativas de Vicente Blasco Ibáñez o, más recientemente, el interés de Peter Thiel, la Patagonia ha ejercido una singular capacidad de atracción sobre quienes buscaban comenzar algo nuevo.

El novelista y aventurero valenciano Vicente Blasco Ibáñez llegó a Argentina en 1909, fascinado por la idea de un país en construcción y cargado de futuro. Escribió Argentina y sus grandezas y proyectó convertir las tierras del Alto Valle del Río Negro en una colonia agrícola a imagen y semejanza de la huerta de Valencia. El gobierno argentino le concedió tierra y fundó la Colonia Cervantes en 1910 con la ambición de transformar el «desierto» en una comunidad agrícola moderna, con colonos valencianos, viviendas, cooperativas, escuelas, bibliotecas y vida social organizada. La aventura fue tan imaginativa como ruinosa. Blasco invirtió buena parte de su dinero, atrajo a colonos valencianos y levantó obras de riego, pero el proyecto chocó con la dureza del medio, la insuficiencia de recursos y un sistema hidráulico inadecuado. Lo perdió casi todo y la mayor parte de los colonos volvieron a Valencia.

La colonización galesa de la Patagonia fue también otro sueño, en este caso del pastor nacionalista Michael D. Jones, cuyo objetivo era crear una comunidad donde los emigrantes galeses pudieran preservar su lengua, su cultura y sus instituciones, lejos de la creciente asimilación a la cultura inglesa. Con el apoyo del Gobierno argentino, interesado en poblar y consolidar su soberanía sobre la Patagonia a finales del siglo XIX, los colonos galeses se establecieron en el valle inferior del río Chubut. Tras las enormes dificultades iniciales, las primeras colonias prosperaron y se fundaron las localidades de Rawson, Gaiman, Trelew, Dolavon y Trevelin, que todavía hoy conservan una fuerte vinculación con la cultura galesa.

Douglas Tompkins, fundador en 1964 de The North Face, empresa multinacional estadounidense especializada en indumentaria, calzado y equipamiento para montañismo, senderismo y atletismo, también soñó. Al final de los años ochenta del siglo pasado, decidió vender por cientos de millones de euros sus compañías y dedicar gran parte de su fortuna a comprar tierras en la Patagonia chilena. Llegó a adquirir 300.000 hectáreas, una superficie igual a la provincia de Álava, una auténtica república The North Face, cuyo objetivo era y es ‘ayudar a la naturaleza a sanar’, sin intervención humana».

(Este nuevo capítulo de Penínsulas ha contado con la colaboración de?Santiago Fernández Muñoz, geógrafo, experto en geopolítica y políticas públicas, socio de SILO).

Fuente: La Vanguardia

Petro denuncia amenazas de cárcel o muerte y llama a resistencia civil en Colombia


El jefe de Estado alerta que Colombia no solo se encuentra ante la inminencia del fascismo, sino quizás ante «el mayor ataque a la democracia mundial desde la época de Hitler»

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«la respuesta es resistencia activa y cuando el pueblo decida, desobediencia civil» enfatizó el mandatario Gustavo Petro a través de sus redes sociales. Foto: EFE


7 de julio de 2026 Hora: 20:16

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció este martes que sus enemigos buscan llevarlo preso a Estados Unidos o asesinarlo, y llamó a la resistencia civil pacífica ante lo que calificó como Gobierno ilegítimo, en alusión al resultado electoral fraudulento que benefició al representante de la ultraderecha Abelardo de la Espriella tras la intervención del presidente estadounidense Donald Trump en los comicios presidenciales.

En un mensaje divulgado en su cuenta de la red social X, el jefe de Estado afirmó que si sus enemigos logran apresarlo y enviarlo a Estados Unidos o asesinarlo, su voz «será inolvidable en el mundo» y se construirá una Alianza por la Vida desde la resistencia ciudadana.

Petro sostuvo que por fraudes electorales como el que asegura ocurrió en los últimos comicios presidenciales, el pueblo colombiano entró antes en guerras civiles y perdió territorio y soberanía. «No vamos a caer en estas trampas. Una resistencia civil contra un Gobierno ilegítimo debe buscar siempre la unidad del pueblo, su acuerdo fundamental que es la base de la nación. Aquí no usaremos armas, pero las van a usar contra nosotros», alertó.

El mandatario subrayó: «Aquí no amenazaremos a nadie, pero nos van a amenazar, y ya nos amenazan, a mí con cogerme preso y llevarme a Estados Unidos o asesinarme».

A través de otro mensaje, Petro insistió en sus denuncias sobre el proceso electoral: «No estamos inventando cuando decimos que el Gobierno de Abelardo fue elegido desde el exterior, con votos no existentes en el porcentaje ajustado automáticamente por algoritmos hechos por empresas privadas israelíes con aval de su Gobierno genocida, y tramitados por la empresa que yo mismo denuncié públicamente», afirmó.

Alerta sobre inminencia del fascismo

El Presidente colombiano fue más allá al comparar la situación política actual de su país con episodios históricos graves. Señaló que Colombia no está «solo ante la inminencia del fascismo (…) sino ante quizás el mayor ataque a la democracia mundial desde la época de Hitler».

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Ante ese escenario, sostuvo que «la respuesta es resistencia activa y cuando el pueblo decida, desobediencia civil. Es el autoritarismo casi totalitario, por el poder hasta ahora conseguido por Abelardo de la Espriella en las Cortes y el Congreso, lo que viene».

Pese a la gravedad de sus declaraciones, Petro reiteró que el 20 de julio próximo dará su último discurso público como presidente de Colombia en el suroccidente de Bogotá. Su mandato concluye el 6 de agosto a la medianoche: De la Espriella asumirá la presidencia el 7 de agosto.

Ruptura en la transición

En un giro significativo, el Gobierno de Colombia suspendió este lunes su participación en las sesiones conjuntas de empalme con la administración entrante mientras no se otorguen «garantías de respeto recíproco».

Según planteó Petro, el proceso de transición continuará ahora ante la ciudadanía. «El empalme es ante el pueblo, es una entrega pública del Gobierno que termina el 6 de agosto a las 12 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo y obedezco al pueblo, a nadie más», escribió el jefe de Estado.

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De la Espriella, abogado y empresario de ultraderecha, ganó la segunda vuelta el pasado 21 de junio con el 49,66 % de los votos frente al 48,70 % del senador Iván Cepeda, candidato de la izquierda, en los comicios más ajustados de la historia reciente del país. El Presidente colombiano ha denunciado en múltiples ocasiones interferencia externa en el proceso electoral y ha señalado presuntas irregularidades en el conteo de votos.

Petro, quien asumió la presidencia en 2022 como el primer mandatario de izquierda en la historia reciente de Colombia, concluye un período marcado por reformas sociales progresistas, una política de «paz total» y el deterioro de relaciones con Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump, quien le revocó la visa en septiembre de 2025 y lo incluyó en listas de sanciones del Departamento del Tesoro en octubre del mismo año.

Autor: teleSUR - mb - JDO

Fuente: Agencias 

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