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Una flotilla internacional compuesta por hasta 200 barcos prevé zarpar en abril de 2026 desde el Mediterráneo con el fin de desafiar el bloqueo israelí sobre Gaza.
Los organizadores de una destacada campaña internacional de solidaridad han dado a conocer los planes de lo que califican como el mayor esfuerzo marítimo civil emprendido hasta la fecha para desafiar el prolongado bloqueo de Israel sobre la Franja de Gaza. La iniciativa contempla una flota de hasta 200 embarcaciones, cuya partida está prevista para mediados de abril de 2026.
La denominada Flotilla Global Sumud (GSF) anunció el proyecto en declaraciones y conferencias de prensa recientes, entre ellas una celebrada el miércoles en Estambul (Turquía) con la participación de representantes turcos.
La misión integra elementos de las iniciativas impulsadas por la Coalición de la Flotilla de la Libertad y del llamado “Convoy Sumud”, dando continuidad a intentos anteriores realizados en 2025 que fueron interceptados por fuerzas navales israelíes.
De acuerdo con los comunicados del grupo, la flotilla prevé zarpar desde varios puertos del Mediterráneo, iniciando el 12 de abril en Barcelona (España) y continuando en los días posteriores desde puertos de Italia y Túnez.
Los organizadores sostienen que el elevado número de embarcaciones —estimado en 200 en algunas declaraciones, aunque los sitios oficiales y reportes afines mencionan con mayor frecuencia más de 100— complicaría logísticamente que las fuerzas israelíes intercepten la totalidad del convoy.
Se prevé la participación de miles de personas procedentes de alrededor de 150 países, con la coordinación y el respaldo de más de 200 organizaciones de la sociedad civil a escala mundial.
La misión se presenta como una iniciativa estrictamente civil y no gubernamental, sin el apoyo oficial de Estados ni de grandes organizaciones no gubernamentales. La salida prevista para abril pondrá especial énfasis en el envío de ayuda humanitaria y en la presencia de profesionales especializados.
La flotilla planea trasladar a más de 1000 trabajadores de la salud —entre médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios— así como a ingenieros, abogados e investigadores de crímenes de guerra, además de suministros esenciales, incluidos medicamentos vitales.
Según los organizadores, esta prioridad obedece a lo que describen como la destrucción sistemática de la infraestructura sanitaria en Gaza en el contexto de la guerra en curso y a las restricciones impuestas al ingreso de ayuda.
Los organizadores presentan la iniciativa como un desafío directo y no violento al bloqueo naval impuesto por Israel, vigente desde 2007 y reforzado durante los periodos de mayor intensidad del conflicto.
Sostienen que Israel ha establecido un asedio ilegal que ha desencadenado graves crisis humanitarias, incluidos riesgos de hambruna y desplazamientos masivos en Gaza.
El grupo invoca el principio de sumud (resistencia firme) y hace un llamado a la solidaridad internacional para poner fin a lo que califica como genocidio y a la ocupación.
En 2025, la Flotilla Global Sumud (FGS) intentó desafiar el bloqueo naval impuesto por Israel sobre Gaza con más de 50 embarcaciones y la participación de activistas procedentes de 40 países, tras zarpar de Barcelona el 31 de agosto.
A medida que la flotilla se aproximaba a Gaza —incluidas salidas adicionales desde Túnez— fuerzas navales israelíes interceptaron numerosas embarcaciones en aguas internacionales en octubre, y varios activistas, entre ellos defensores de derechos humanos, fueron detenidos o deportados.
Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, calificaron la interceptación de ilegal y expresaron su preocupación por la detención de tripulantes que participaban en una misión de carácter pacífico.
Los intentos de romper el bloqueo marítimo de Gaza en 2025 no alcanzaron su objetivo final; sin embargo, suscitaron protestas y muestras de solidaridad a escala internacional, con manifestaciones en distintos países europeos y pronunciamientos de expertos de la ONU que defendieron el derecho de la flotilla a navegar sin interferencias en aguas internacionales.
Mientras tanto, en la Franja de Gaza, la situación humanitaria continúa deteriorándose. Según la Oficina de Medios de Gaza, Israel habría vulnerado el alto el fuego en 1520 ocasiones, entre ellas 522 incidentes con disparos, 73 incursiones de vehículos militares en zonas residenciales, 704 bombardeos y ataques de artillería, así como 221 demoliciones de viviendas y otros edificios.
Desde octubre de 2023, más de 72 082 palestinos habrían muerto y 171 761 habrían resultado heridos como consecuencia de las acciones del ejército israelí.
Irán ha mantenido firmeza en Ginebra (Suiza), rechazado la presión de EE.UU. y avanzado con optimismo cauteloso en las conversaciones nucleares.
Por: Richard Medhurst *
La tercera y más reciente ronda de negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos concluyó tras dos sesiones intensivas el jueves: una reunión inicial a primera hora y una sesión de cierre por la noche.
Mientras que funcionarios estadounidenses, incluido el principal negociador Steve Witkoff, se han mantenido en silencio, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abás Araqchi, expresó un “optimismo limitado” tras la conclusión de esta ronda de conversaciones, señalando una esperanza cautelosa para la continuidad del diálogo.
Estas negociaciones se desarrollan en un contexto de elevada tensión regional, dado que Estados Unidos e Israel han intensificado durante semanas las amenazas de acción militar contra Irán.
Exigencias de EEUU y preocupaciones legales y políticas
En las últimas semanas, Estados Unidos e Israel han incrementado su retórica bélica, advirtiendo sobre posibles acciones militares contra Irán. Durante las conversaciones en Ginebra, EE.UU. habría presentado varias demandas clave, entre ellas:
Cierre completo de las tres principales instalaciones nucleares iraníes: los sitios de enriquecimiento de Natanz y Fordo, y la planta de Isfahán.
Exportación obligatoria de todo el uranio altamente enriquecido (HEU) de Irán.
Adopción de una política de “Enriquecimiento Cero”, prohibiendo cualquier futura actividad de enriquecimiento doméstico.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, amplió además el alcance de las negociaciones al plantear preocupaciones sobre el programa de misiles balísticos de Irán.
Estas demandas presentan importantes desafíos legales y políticos.
Expertos argumentan que el cierre de estas instalaciones y el mandato de enriquecimiento cero violan el derecho de Irán a la energía nuclear civil bajo el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, del cual Irán es signatario, a diferencia de Israel.
Asimismo, estos términos son mucho más restrictivos que el límite de enriquecimiento del 3,67 % establecido en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC, por sus siglas en inglés) de 2015, conocido como el acuerdo nuclear con Irán.
El JCPOA fue abandonado por Donald Trump durante su primer mandato, en mayo de 2018, a pesar de que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) verificó repetidamente que Irán cumplía plenamente con los protocolos de supervisión del acuerdo.
Los firmantes europeos tampoco lograron rescatar el acuerdo tras la salida unilateral e ilegal de Estados Unidos, cediendo ante la presión estadounidense.
Posición de Irán y papel de la AIEA
Como en negociaciones anteriores, el objetivo principal de Irán sigue siendo el levantamiento de las sanciones unilaterales de EE.UU., que Teherán considera ilegales bajo el derecho internacional.
Hasta la fecha, Estados Unidos no ha presentado un mecanismo creíble que garantice un alivio integral de las sanciones ni salvaguardas que impidan una futura retirada estadounidense de un nuevo acuerdo.
En una publicación en redes sociales antes de dirigirse a Ginebra para la tercera ronda de diplomacia nuclear con EE.UU., Araqchi declaró explícitamente que Irán “bajo ninguna circunstancia desarrollará armas nucleares”.
Esta política se fundamenta en una fatwa (edicto religioso) histórica emitida por el Líder de la Revolución islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei y en el compromiso declarado de Irán con la no proliferación internacional.
Precisamente eso fue lo que afirmaron categóricamente el presidente Masud Pezeshkian y el jefe del Consejo de Defensa de Irán, Ali ShamJani, el jueves durante la última ronda de conversaciones en Ginebra.
Controversias sobre enriquecimiento y programa de misiles
Irán ha rechazado de manera clara y categórica las propuestas de exportar su uranio altamente enriquecido o cerrar permanentemente sus instalaciones nucleares.
El director general de la AIEA, Rafael Grossi, quien estuvo presente en Ginebra y participó como observador técnico en las conversaciones indirectas entre Irán y EE.UU., sigue buscando acceso para que los inspectores puedan verificar el estado de las instalaciones atacadas por Israel y Estados Unidos en junio de 2025.
Estas conversaciones siguen a la denominada “Guerra de 12 días” en junio de 2025, durante la cual Israel atacó varios sitios nucleares iraníes y asesinó a científicos nucleares senior en sus hogares.
Posteriormente, se llevó a cabo la operación que los estadounidenses llaman “Martillo de Medianoche”, en la que EE.UU. atacó tres instalaciones nucleares clave en Natanz, Fordo e Isfahán, en una flagrante violación del derecho internacional.
Tras estos ataques, Estados Unidos e Israel afirmaron que las capacidades nucleares de Irán habían quedado gravemente degradadas. Sin embargo, las demandas continuas de cierre de instalaciones han generado dudas sobre el alcance del daño y los objetivos estratégicos detrás de las negociaciones en curso.
Trump había asegurado que estas instalaciones habían sido “obliteradas”, postura que el portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, calificó de incoherente con las demandas actuales de EE.UU. de cerrar formalmente y desmantelar las mismas instalaciones.
Esta contradicción plantea una cuestión crítica: si Washington está tan seguro de la destrucción que afirma haber causado, ¿por qué ahora presiona a Irán para que entregue diplomáticamente instalaciones que supuestamente ya no existen?
Preocupaciones sobre mediación y acumulación militar
El equipo negociador estadounidense, liderado por Jared Kushner, y el enviado para Asia Occidental Steve Witkoff, ha sido objeto de escrutinio. Observadores señalan la falta de experiencia diplomática de Kushner y la postura percibida pro-Israel de ambos como posibles conflictos de interés que complican la neutralidad necesaria para la diplomacia.
Esto ha generado preguntas legítimas sobre un posible conflicto de intereses, especialmente dado el largo historial de Israel defendiendo la destrucción total de las capacidades defensivas y nucleares de Irán.
Curiosamente, pocos días antes de que ambas partes se reunieran nuevamente en Ginebra, Witkoff afirmó en una entrevista con Fox News que Irán estaba a “semanas” de construir un arma nuclear.
Esta presión diplomática se respalda en la mayor concentración de fuerzas estadounidenses en la región en la historia, superando incluso la invasión de Irak en 2003. El USS Gerald R. Ford, el USS Abraham Lincoln y varios grupos de ataque de portaaviones están actualmente desplegados como demostración de fuerza.
Según rastreadores de vuelos e inteligencia de código abierto (OSINT, por sus siglas en inglés), incluso después de concluida la última ronda en Ginebra, EE.UU. continuaba concentrando carga y equipo militar, con decenas de aviones partiendo de bases americanas en Europa hacia la región.
Se espera que las conversaciones diplomáticas se reanuden en Viena (Austria) en la próxima semana, según anunció Araqchi tras la conclusión de la ronda más reciente.
Se prevé que los equipos técnicos de ambas partes se reúnan para tratar disposiciones detalladas y el posible mecanismo de implementación.
Irán negocia de buena fe, respaldado por la voluntad política necesaria para asegurar un acuerdo. Sin embargo, aún está por verse cómo decidirán proceder los estadounidenses tras esta última ronda.
Lo que sí queda claro es que no existe solución militar al expediente nuclear iraní. La diplomacia sigue siendo la única vía viable.
* Richard Medhurst es periodista y comentarista independiente sirio-británico con sede en Viena.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
Más de 9.300 prisioneros palestinos permanecen detenidos en el territorio sionista, donde les aplican métodos de tortura física y psicológica en su contra.
Exterior de la prisión militar de Ofer, en Cisjordania, en una imagen de archivo. Foto: EFE
Este jueves, la Oficina de Información de los Prisioneros de Palestina denunció lascondiciones infrahumanas que enfrentan los gazatíes detenidos en la prisión israelí de Ramle.
En un comunicado, la oficina indicó que varios de los prisioneros informaron que los mantienen con los ojos vendados durante largas horas del día, excepto para ducharse, lo que no supera la media hora diaria, y para el período de «recreación» que se realiza en una hora.
Asimismo, mencionó que no tienen conocimiento de la noción del tiempo debido a la ausencia de reloj, una situación que no les permite saber cuáles son las horas de oración ni tampoco les notifican en el tiempo exacto que puedan realizarlo, lo que representa una restricción severa a la libertad religiosa.
Esta situación también les obliga a estimar las horas del Suhur, el Iftar (comida antes del amanecer) y la ruptura del ayuno de forma aproximada, especialmente dada la ausencia de ejemplares del Corán en sus celdas.
La escasez de atención y tratamiento médico está generando una propagación de enfermedades en la piel como sarna e infecciones fúngicas entre varios de los detenidos. En tal sentido, la Oficina de Prensa de los Presos responsabilizó plenamente a la administración de la prisión israelí de Ramla por la seguridad de los presos.
Además, instó a las organizaciones internacionales de derechos humanos y humanitarias a tomar medidas inmediatas para evaluar sus condiciones, detener las violaciones que se siguen cometiendo contra ellos y garantizar el disfrute de los derechos humanos mínimos que les garantizan las leyes y los convenios internacionales.
Tratos como estos también suceden en otros centros de detención, según la oficina, recientemente ocho prisioneros fueron liberados desde la prisión de Sde Teiman en condiciones físicas visiblemente deterioradas.
En una misiva, aseguró que a los liberados los trasladaron a la Franja de Gaza, donde fueron atendidos en el Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en el centro del enclave, a bordo de vehículos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El reporte médico detalló que los ciudadanos presentaban signos evidentes de desnutrición y agotamiento físico, así como uno de ellos mostraba heridas visibles en el rostro. Una información que coincide con los testimonios previos de palestinos excarcelados.
El Club de Prisioneros Palestinos enfatizó que actualmente más de 9.300 prisioneros palestinos permanecen en cárceles israelíes donde les aplican métodos de tortura física y psicológica para controlarlos, lo que agrava la situación de los privados de libertad.
Por Lisandra Fariñas Acosta (Rebelión)/Resumen Latinoamericano, 26 de Febrero 2026
Cocinar con carbón, aguantar sin agua; mujeres y adultos mayores son los más golpeados por la orden ejecutiva de Trump.
Mujeres cubanas cocinando la cena a oscuras con carbón. Las imágenes de estas escenas se han vuelto representativas del momento especialmente duro que atraviesa el país, pero también resaltan el ingenio y la capacidad de resiliencia. “Tenemos apagones que superan las 24 horas. A veces nos ponen 3 horas de corriente, y no da tiempo para que se enfríen las cosas en el refrigerador. Hay que cocinar lo que vas a comer en el día, porque se te echa a perder. ¿Y cómo haces eso cuando trabajas y tienes que ir a la ciudad, a ocho kilómetros, a comprar lo que necesitas?”, sostiene Caridad Curbelo Crespo. Con Estados Unidos impidiendo que otros países le vendan petróleo a Cuba, no hay combustible para que el transporte recorra esos ocho kilómetros.
Ahora todo se ha complicado más con las últimas sanciones de Trump, afirma Curbelo. Se refiere a la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero de 2026, donde declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba y establece un sistema de aranceles a los productos de aquellos países que suministren, directa o indirectamente, petróleo a la nación caribeña.
Dos semanas después, Cuba enfrenta una escasez crítica de combustible. A principios de febrero, el Financial Post afirmó que al país solo le quedaba petróleo para 15 o 20 días. Como resultado, la gasolina está racionada y la mayoría de los servicios de transporte han sido suspendidos, lo que a su vez afecta la distribución de alimentos y otros productos. Los pacientes no pueden llegar a los hospitales por falta de transporte. Cuba genera actualmente unos 1000 megavatios, o el 38% de su electricidad diurna, con paneles solares, pero para el resto necesita petróleo para la generación eléctrica. La falta de energía provoca apagones prolongados y diarios, que afectan gravemente la cocción de alimentos, la refrigeración y la producción de comida. Las bombas de agua y las comunicaciones están severamente afectadas; y se han reducido las jornadas escolares y laborales.
El objetivo declarado es presionar al gobierno cubano. El efecto real, como documentan los testimonios de quienes habitan la isla, es el castigo colectivo a una población ya agotada por seis décadas de sanciones.
Curbelo tiene 80 años y vive con su hermano en el kilómetro 8 de la carretera a Viñales, Pinar del Río en el extremo occidental del país. Ambos están jubilados, pero continúan trabajando. “Los dos hemos querido mantenernos activos y nuestra salud nos lo ha permitido”, explica Curbelo. “Además, necesitamos ese dinero para llegar a fin de mes, porque la pensión no es suficiente para vivir, menos con esta crisis”, agrega.
Ella trabaja en las oficinas de una Cooperativa de Créditos y Servicios —una forma de organización de la producción agropecuaria en Cuba— a varios kilómetros de su casa. Su hermano es custodio en una cooperativa de plantas medicinales. Cuando habla de las dificultades, no separa lo económico de lo doméstico: son la misma cosa, asegura.
“Las mujeres lo sentimos el doble, porque además de trabajar en la calle, también tenemos que preocuparnos de las labores de la casa. Yo, por ejemplo, soy quien me encargo de todo: cocinar, lavar, limpiar, incluso las compras. En mi casa siempre fue así, y ahora de viejos, las cosas no cambiaron”.
Cocinar con carbón se ha convertido en la rutina diaria de muchas mujeres cubanas. Ante los prolongados apagones y la escasez de gas licuado, regresan a métodos ancestrales para garantizar la comida de sus familias, sumando horas de trabajo doméstico no remunerado a una jornada que ya incluye empleo, cuidados y la búsqueda de agua y alimentos.
Los apagones, dice Curbelo, han venido a complicar más todo. Habitualmente cocinaba con electricidad, porque el gas licuado es normado: “A veces solo puedo comprar una balita de gas en el año”. Por eso han tenido que volver al carbón.
“Es más trabajoso, pero no es nuevo para mí. Mi mamá siempre tuvo su hornilla de carbón. El tema es que el saco de carbón ahora es muy caro: 1.500 pesos es la oferta más económica”.
La asfixia como estrategia
La crisis energética no es un fenómeno aislado. Es el punto de convergencia de una crisis económica previa —inflación, escasez de divisas, deterioro de infraestructuras— y el impacto de restricciones financieras y comerciales por parte de EE.UU. que encarecen o dificultan la importación de combustibles, pero también de insumos básicos e incluso medicamentos.
Pável Alemán Benítez, profesor e investigador de la Universidad de La Habana y analista de temas internacionales, sitúa la escalada actual en un marco más amplio.
“El recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba es parte de la estrategia de control territorial que tiene el gobierno de Trump sobre el espacio del continente americano”, explica en entrevista para Truthdig.
“Han visto una ventana de oportunidad a partir del debilitamiento de las instituciones internacionales relacionadas con el derecho internacional. Sobre todo si tomamos en cuenta lo que ha sucedido en Gaza, donde han burlado literalmente a Naciones Unidas. Han intentado replicar ese modelo de actuación en América”.
Con la orden ejecutiva del 29 de enero, apuestan por el quiebre de la sociedad cubana, por una una ruptura de su tejido social a partir del agotamiento de la población con todas las restricciones que implica para la vida cotidiana la carencia de energía, señala Alemán.
La Habana Vieja se llena de bicitaxis y triciclos eléctricos, como alternativa de transporte ante la escasez de combustibles. Foto: Lisandra Fariñas
“Hace muy incómoda la vida del ciudadano común. En cualquier país, esto tiende a reflejarse en un aumento de la protesta social, y eso se busca para desestabilizar al gobierno”.
Es el viejo memorando de Mallory de 1960, actualizado para el siglo XXI: provocar “hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno” mediante la asfixia económica.
En cuanto a los métodos empleados, el analista señala que “el gobierno de Trump presiona con aranceles a todos los países de la comunidad internacional, pero en particular a aquellos que tienen mayor dependencia del mercado estadounidense. Eso los coloca en una posición privilegiada para imponer condiciones”.
A su juicio, el caso de Cuba obedece a “una vieja añoranza de deshacerse de uno de sus adversarios más longevos, ubicado justo frente a las costas de Estados Unidos. Por decirlo de alguna manera: deshacerse del mal ejemplo de Cuba”.
Sobre el impacto concreto de las sanciones en la economía cubana, Alemán explica que “el bloqueo ha afectado extraordinariamente la capacidad de la economía cubana. Al tener que importar desde mercados más lejanos, se produce un aumento considerable del costo del flete y del seguro marítimo”.
Destaca el efecto disuasorio sobre el comercio internacional: “Hay mucha gente que no está dispuesta a comerciar con Cuba por los riesgos que implican las sanciones. Las instituciones financieras lo saben perfectamente: ha habido bancos de todos los países implicados, incluso europeos, que han recibido multas millonarias. Hace poco un banco francés recibió una notificación por miles de millones de dólares. Lógicamente, después de eso nadie quiere correr el riesgo de participar en una transacción con Cuba. Atemorizan a los actores del comercio internacional”.
“Hace muy incómoda la vida del ciudadano común.”
Al referirse a la centralidad de Venezuela en esta crisis —luego del secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros, el pasado 3 de enero, en un ataque militar perpetrado por Estados Unidos a Caracas y otros puntos de ese país— el investigador apunta que “han comenzado por Venezuela por varias razones”.
Para asegurarse petróleo en caso de una crisis mundial importante, pero también para matar dos pájaros de un tiro: debilitar a un gobierno aliado de Cuba y cortar el suministro energético que durante 25 años llegó desde Caracas en condiciones favorables y que se compensaba a partir del costo de los servicios médicos y otros profesionales cubanos en Venezuela, considera.
“Cuba llegó a importar de Venezuela hasta 110.000 barriles diarios de petróleo, lo que cubría el total de la demanda importada. Esa cifra se fue reduciendo, y con este corte abrupto —la persecución de los buques que trasladaban petróleo desde Venezuela— la situación se complica mucho”.
México fue el segundo mayor proveedor de petróleo a Cuba en 2025. “Otro potencial suministrador, México, tiene presiones internas por la situación de Pemex y presiones externas de Estados Unidos ante la posibilidad de aranceles si exporta petróleo a Cuba. México tiene una interdependencia profunda con Estados Unidos. No sería un problema menor. Esto cuestiona la capacidad de los estados para tomar decisiones soberanas”, subraya.
El jueves México envió más de 800 toneladas de ayuda humanitaria en los buques Papaloapan e Isla Holbox. La Presidenta Claudia Sheinbaum dijo que su país puede recibir ayuda humanitaria de otros países para enviar a Cuba. No enviaron petróleo debido a la amenaza de Trump.
En este escenario, Alemán considera que el gobierno cubano “tiene que tomar decisiones rápidas y asertivas, concentrar los recursos para garantizar los servicios básicos de la población”. Esto implica “aumentar la producción de petróleo nacional para cubrir el déficit. Se reducirá el consumo de energía y quien lo va a sentir más será el habitante común en sus zonas residenciales”, explica.
A todo eso se suma el “nivel de obsolescencia de las plantas termoeléctricas. Muchas han sufrido averías frecuentes por el envejecimiento de sus equipos. Demandarían una reparación capital o la construcción de nuevos bloques de generación, una inversión millonaria. Sería un proceso paulatino con tecnología probablemente de China o Rusia, pero habría que ver en qué condiciones financieras”, reflexiona.
El gobierno cubano ha reconocido la gravedad de la situación. El 5 de febrero, en comparecencia ante la prensa, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez anunció medidas para enfrentar lo que denominó “bloqueo energético” y denunció la estrategia de asfixia: “¿Qué derecho tiene una nación para evitar que a un país le llegue combustible?”, dijo.
Al día siguiente varias carteras ministeriales anunciaron múltiples medidas: concentración de actividades administrativas de lunes a jueves, reorganización de actividades docentes y el sistema de salud para mantener vitalidad, suspensión de servicios de transporte público y ajuste de los trenes nacionales a una salida cada ocho días, priorizando el combustible para actividades esenciales.
Una gasolinera sin combustible se encuentra cerca de la embajada de Estados Unidos, en la foto de fondo, La Habana, Cuba, el sábado 7 de febrero de 2026. (Foto AP/Ramon Espinosa)
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, informó que se posponen las ventas de combustible en moneda nacional y se limita la venta en dólares a 20 litros por cliente a través de una plataforma digital, ante la imposibilidad de mantener los mismos niveles de venta.
La afectación alcanza también a la aviación. Según informó un ejecutivo de una aerolínea europea a la AFP, las autoridades cubanas comunicaron a las compañías que operan en el país que el suministro de queroseno quedó suspendido durante un mes a partir del pasado lunes 9 de febrero debido a la crisis energética.
En su intervención, Díaz-Canel Bermúdez reiteró la disposición histórica al diálogo en condiciones de respeto: “Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quieran debatir .. sin presiones, en una posición de iguales, con respeto a nuestra soberanía y autodeterminación … Las cubanas y los cubanos no odiamos al pueblo norteamericano, reconocemos valores de su historia y su cultura”.
Para Alemán “lo que hay en curso es un ejercicio de dominación, no ya de hegemonía. Estados Unidos tuvo un instrumento clave para generar hegemonía: la USAID, que ejecutaba proyectos de ayuda al desarrollo. Trump terminó con USAID. Eso revela que no están interesados en construir influencia, sino que apuestan al uso del instrumento duro: el militar y el coercitivo con aranceles”.
El peso cotidiano del cerco
Vicente Infante Martínez, 73 años, jubilado, vive en el reparto Celso Maragoto de Pinar del Río. Se considera un “privilegiado”.
“Pertenezco a un circuito donde respetan los horarios planificados: 6×6 horas durante el día y 4×4 en la noche. En otras zonas los apagones pueden llegar a ser de hasta más de 24 horas y nunca sabes cuándo te quitarán la corriente”, dice Infante. El 6×6 significa seis horas con luz y seis horas sin luz.
Esa relativa previsibilidad le permite organizarse: cocinar, abastecerse de agua. Pero hay cosas que escapan a su control.
“Ponen agua cada 30 días. Eso me deja sin reservas. No puedo pagar una pipa que me reabastezca: cobran más de 4.000 pesos cubanos, mi jubilación entera. Y ni siquiera llegan a donde vivo por el mal estado de las calles. Vivo solo y esto es una gran complicación, porque no puedo cargar agua desde el acueducto, a unos 500 metros de mi casa. He estado en más de una ocasión sin agua durante semanas”.
Vicente Infante, 73 años, forma parte de los más de 2.5 millones de adultos mayores que viven en Cuba, el país con mayor índice de envejecimiento de la región. Enfrenta los apagones y la escasez con la ayuda de sus hijos, en un contexto donde las redes familiares se han vuelto esenciales ante la crisis. Foto: Lisandra Fariñas
Infante señala un problema que las cifras macroeconómicas no capturan: la inflación devora las pensiones, en un país altamente envejecido. Cuba cerró 2024 con el 25.7% de su población envejecida, situándose como uno de los países más envejecidos de América Latina y el Caribe.
“Las personas jubiladas somos de los que más estamos sufriendo esta crisis. Los medicamentos que tengo prescritos por mi hipertensión y una cardiopatía, comprarlos mensualmente en el mercado informal, porque en las farmacias no existen. El costo casi duplica mi jubilación. ¿Cómo compro entonces los alimentos?”
Sus hijos cubren sus gastos. “Soy consciente de que en estos tiempos una persona mayor sin el apoyo de sus familiares no puede cubrir sus necesidades básicas”, dice.
Arletis Arronte Quintana, 30 años, vive en el mismo reparto que Infante. Hasta hace unos meses trabajaba como cajera en un restaurante privado. Nació su bebé y está de licencia de maternidad. La licencia de maternidad en Cuba, ofrece protección integral, incluyendo licencias pre y postnatales, con la reciente extensión de la prestación social hasta los 15 meses de vida del menor.
Las dificultades económicas también afectan más a las mujeres. María del Carmen Zabala Argüelles, doctora en Ciencias Psicológicas y coordinadora del área “Desigualdades sociales y políticas de equidad” en Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Cuba, ha documentado cómo el deterioro económico reduce la participación femenina en el empleo formal y expande estrategias informales de supervivencia. También, la socióloga Mayra Espina Prieto ha explicado que las desigualdades estructurales —de género, edad y territorio— no desaparecen en escenarios de crisis: se reconfiguran y, muchas veces, se profundizan.
“Me preocupa nuestra situación económica.”
En la práctica, eso significa para muchas mujeres más horas de trabajo doméstico no remunerado, más carga de cuidados y más estrés físico y emocional cuando faltan servicios básicos. Con frecuencia, son ellas quienes cocinan con carbón o leña, y buscan agua. Cuidar a personas enfermas sin ventiladores o refrigeración adecuada añade riesgo. Las mujeres sostienen esa ecuación diaria.
“Ganaba un buen salario y eso me permitía cubrir sin dificultades las necesidades básicas de mi mamá, mi abuela y mías. Ellas están jubiladas, cobran una pensión, pero no es suficiente en estos tiempos. La casa siempre la he mantenido yo,” dice Arronte.
Cuando termine su licencia, no sabe si volverá. “Tiene unos horarios y una carga de trabajo muy fuerte, que para una madre soltera no es posible mantener. Me preocupa nuestra situación económica. La inflación ha ido en aumento y cada vez el dinero rinde menos. Insumos básicos, las medicinas … se van encareciendo más. Con personas mayores (su mamá y su abuela) y ahora un bebé en casa, eso siempre es un gasto mayor que hay que priorizar”.
Con parte de sus ahorros compró una mini estación eléctrica para poder conectar el refrigerador y los ventiladores. “Cocinar debemos hacerlo con carbón. Yo recuerdo a mi mamá cocinando con carbón durante los años 90. Nunca pensé que yo tendría que vivir lo mismo en esta misma casa”.
Reconoce que no es de las que peor la están pasando. “Pero a todos nos toca esta crisis de alguna manera. Hice muchos sacrificios personales, de mi tiempo, mi salud, mi energía, para tener algunos ahorros, poder viajar, prosperar. Y veo cómo pierden valor por día, cómo se están yendo en garantizar la sobrevivencia. No hay un horizonte claro de mejoría”, comenta.
Impacto en la salud
Según el informe de Cuba presentado en mayo de 2025 ante Naciones Unidas, el bloqueo causó daños por 7.556,1 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025, un incremento del 49% respecto al período anterior. Acumulados durante más de seis décadas, los daños ascienden a más de 170.000 millones de dólares a precios corrientes, mientras que si se toma en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por 2 billones 103.897 millones de dólares. En el sector de la salud, las pérdidas superaron los 288 millones de dólares en ese mismo período. Hay 364 medicamentos en falta. Más de 94.000 pacientes esperan cirugía, entre ellos casi 10.000 niños.
El Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) reporta que la escasez de quimioterapia obliga a modificar protocolos y reajustar dosis. En oncopediatría, medicamentos como la Lomustina y el Metotrexato han tenido que ser sustituidos por fármacos de segunda y tercera línea, de menor efectividad. La supervivencia en algunos cánceres infantiles se ha reducido del 75% al 60%.
“Tenemos que reinventarnos cada día”, dice la doctora Mariuska Forteza Sáez, jefa del servicio de Oncopediatría del INOR a Granma. La orden ejecutiva significa más incertidumbre por el suministro de insumos médicos y el agotamiento total de los suministros energéticos a los hospitales, fundamentalmente para el mantenimiento de los soportes vitales en terapias intensivas y otros servicios asistenciales.
El trabajo que se detiene
Estrella Acosta, 63 años, ama de casa y costurera, vive en La Habana Vieja, cerca del Capitolio nacional. La capital tampoco escapa a los apagones. Tiene servicio de gas, lo que es un alivio. Pero el agua la castiga. En su zona, históricamente crítica, el abasto depende de pipas y camiones cisternas. “Ante la falta de combustible, los ciclos se han espaciado”.
Ella sostiene su hogar con su máquina de coser. “Pero ya me cuesta sentarme. El tiempo de electricidad muchas veces solo alcanza para sobrevivir, las tareas básicas”.
Otras trabajadores también se ven afectadas por el endurecimiento del bloqueo. D’Madera Habana, un proyecto especializado en diseño, fabricación y restauración de muebles, cumple dos años este mes. Lo celebraron, según publicaron en sus redes sociales que siguen trabajando. Sin embargo, en enero, perdieron 76 horas laborales por la crisis energética: “una caída del 39,5% de nuestra capacidad productiva y una igual reducción de nuestros ingresos”.
Los bajos resultados productivos disminuyen los salarios, lo que provoca que la fuerza de trabajo emigre a otros sectores menos dependientes de la energía. Una fluctuación en el capital humano que se presenta como un nuevo obstáculo.
El transporte público en Cuba se paraliza prácticamente: sin combustible para las guaguas, millones de cubanos quedan varados y sin posibilidad de movilizarse para trabajar o acceder a servicios esenciales. Foto: Lisandra Fariñas
Desde el poblado de Falla, una zona rural del municipio de Chambas, en Ciego de Ávila, a más de 400 kilómetros de La Habana, el proyecto “Mary Fe, amor y vida”, fundado por Maylie Sánchez Jiménez, confecciona y entrega gratuitamente prótesis mamarias textiles a mujeres mastectomizadas. Nació inspirado en la experiencia de cáncer de mama de su madre, que hoy es parte esencial del proyecto.
En su comunidad, los prolongados apagones ahora están reduciendo a veces la electricidad a apenas una o dos horas diarias. “Tiempo que debe distribuirse con precisión entre las producciones que generan ingresos y la confección gratuita de prótesis”, explica Sánchez Jiménez.
Aun así, el taller se mantiene como espacio de empleo y crecimiento para mujeres en situación de vulnerabilidad.
En el Reino Unido, más de 100 parlamentarios, líderes sindicales, académicos y figuras culturales firmaron un “Llamamiento Urgente por la Paz y la Soberanía”. El exlíder laborista Jeremy Corbyn, el economista Yanis Varoufakis y 25 secretarios generales de sindicatos se sumaron al documento, que exige al gobierno británico y a la UE oponerse “de manera inequívoca a cualquier amenaza o uso de fuerza militar contra Cuba”.
El 12 de febrero, varios titulares de mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU emitieron una declaración conjunta condenando la orden ejecutiva de Trump como una “grave violación del Derecho internacional”.
Mientras, el día a día dibuja el mapa real del cerco: el de la vida que se organiza día a día, hora a hora, entre apagones, escasez y la voluntad de seguir.