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La Gran Presa del Renacimiento Etíope es capaz de producir una media de 15.700 gigavatios-hora al año.
Facebook / Abiy Ahmed Ali
La Gran Presa de Etiopía en el Nilo Azul, que ha estado en el centro de una larga disputa regional desde el comienzo de su construcción hace más de 10 años, se puso en marcha el pasado domingo, según informó del Ministerio de Asuntos Exteriores del país.
El mandatario etíope, Abiy Ahmed Ali, ha visitado la enorme central hidroeléctrica, denominada Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD, por sus siglas en inglés), para poner en marcha su primera turbina. "Esta es una buena noticia para nuestro continente y para los países aguas abajo con los que aspiramos a trabajar juntos. Dado que Etiopía marca el nacimiento de una nueva era, ¡felicito a todos los etíopes!", declaró el primer ministro en su cuenta de Twitter.
Twitter @AbiyAhmedAli
Según Webuild, la empresa que construye la presa, una vez finalizada, la GERD se convertirá oficialmente en la mayor planta de energía en el continente y contribuirá al desarrollo económico de Etiopía. Se espera que la Gran Presa del Renacimiento, cuyo coste se estima en unos 3.950 millones de dólares y que se ha compleatado al 84 %, tendrá una capacidad instalada de 5.150 megavatios y producirá una media de 15.700 gigavatios-hora al año. El embalse, cuya superficie es de 1.875 kilómetros cuadrados, tiene una capacidad total de 74.000 millones de metros cúbicos de agua.
Sin embargo, los países vecinos de Etiopía situados aguas abajo del Nilo, Sudán y Egipto, consideran la represa como una amenaza y temen que provoque escasez de agua en sus propios territorios durante el tiempo que se tarda en llenar el embalse. Tras la puesta en marcha de la presa, el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio acusó a Etiopía de violar el acuerdo trilateral, firmado en 2015 por Egipto, Sudán y Etiopía.
"La decisión de Etiopía de iniciar unilateralmente la explotación de la GERD constituye una violación de la declaración de principios firmada por las tres partes", afirmó por su parte Daw Al-Bait Abdul-Rahman, ministro interino de Riego y Recursos Hídricos de Sudán, en un comunicado.
A pesar de comprometerse a abandonar sus intereses en las zonas protegidas, nueve grandes mineras recibieron 54.100 millones de dólares de instituciones financieras nacionales e internacionales en los últimos cinco años.
La fábrica y el patio de almacenamiento del S11D, el complejo minero más grande de Vale, en Pará.Ricardo Teles/ Agência Vale
Gigantes mineros como Vale o Anglo American, financiados por inversores internacionales y nacionales, siguen destruyendo la Amazonía y contribuyendo a violar los derechos de los pueblos originarios. Lo hacen, según un informe publicado este martes, a pesar de comprometerse a abandonar sus intereses en las tierras indígenas protegidas y gracias al "ímpetu" de esta actividad en el Gobierno de Jair Bolsonaro.
El informe 'Complicidad en la Destrucción IV: Cómo compañías mineras e inversores internacionales contribuyen en la violación de derechos indígenas y amenazan el futuro de la Amazonía' denuncia la poca validez de los anuncios de estas multinacionales, porque miles de solicitudes para la exploración y explotación minera en tierras indígenas siguen activas en la base de datos de la Agencia Nacional de Minería (ANM).
En 2021, por ejemplo, Vale y Anglo American anunciaron que renunciarían a sus solicitudes. Sin embargo, en noviembre de ese año lideraban el número de pedidos activos mineros. El estudio, lanzado por Amazon Watch y la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), registró 2.500 pedidos activos "superpuestos" a 261 tierras indígenas de 570 empresas, asociaciones y cooperativas, que cubren un área prácticamente tan grande como Reino Unido (10,1 millones de hectáreas). Casi la mitad es para la prospección de oro. Vista aérea del S11D, el complejo minero a cielo abierto más grande de Vale en Pará.Ricardo Teles/ Agência Vale
"El daño de la minería al medio ambiente y a la vida de los pueblos es brutal y ha empeorado mucho con el Gobierno de Bolsonaro. El año pasado, la deforestación vinculada a la minería en la Amazonía aumentó un 62 % en comparación con 2018, año en el que fue elegido", alerta Ana Paula Vargas, directora del programa para Brasil de Amazon Watch.
Uno de los principales instrumentos que impulsan a estos gigantes son proyectos de ley como el 191/2020 o el 490/2004, que liberan la minería –una actividad que avanzó de forma decidida a partir de la dictadura militar (1964-1985)– dentro de las tierras indígenas. Solo el primero podría causar la pérdida de 16 millones de hectáreas y poner en riesgo la vida de decenas de pueblos indígenas y tradicionales.
Además de destruir la selva –13.235 kilómetros cuadrados talados entre agosto de 2020 y julio de 2021–, la minería también contamina los ríos con mercurio y provoca graves problemas de salud en los indígenas. Indígenas protestan en Brasilia contra la minería en sus territorios. Junio de 2021.Cícero Pedrosa Neto/ Amazon Watch
A pesar de las fuertes críticas, desde el comienzo de su mandato, la expansión de la agroindustria y la minería en el pulmón del planeta ha estado en el centro de la agenda de Bolsonaro. "El garimpo es un vicio, está en la sangre", dijo en una ocasión el mandatario, cuyo padre, Percy Geraldo Bolsonaro, fue 'garimpeiro (minero)' en los años 80 en Serra Pelada, en Pará, considerada una de las mayores explotaciones a cielo abierto del mundo.
En su última ofensiva, la semana pasada lanzó un polémico decreto para apoyar la "minería artesanal", que es legal pero insignificante en comparación con estas actividades ilegales intensificadas de manera exponencial con la pandemia, que ya de por sí golpeó fuertemente a las poblaciones originarias, mucho más vulnerables al virus.
"Más que nunca, necesitamos el compromiso, además del Gobierno brasileño, de las empresas del sector, sus inversores y la comunidad internacional para impedir la destrucción de la Amazonía y de los ataques de los derechos de los pueblos indígenas", comenta Vargas. Grandes mineras
La investigación analiza los intereses de nueve grandes empresas mineras en tierras indígenas desde 2020: Vale, Anglo American, Belo Sun, Potasio de Brasil, Mineração Taboca/Mamoré Mineração e Metalúrgica, Glencore, AngloGold Ashanti y Rio Tinto. En total, en lo últimos cinco años, recibieron 54.100 millones de dólares en financiación de Brasil y el exterior. En noviembre de 2021, sumaban 225 solicitudes mineras que coinciden en 34 territorios indígenas, un área que corresponde a 572.738 hectáreas.
Vale lidera el número de solicitudes, con 75 activas, seguida por Anglo American, con 65. El estado de Pará es donde se registra la mayor concentración de pedidos, 143, le sigue Amazonas, con 56, y Mato Grosso, con 23.
Los territorios indígenas más afectados son Xikrin do Rio Catete, en Pará, y Waimiri Atroari, en el estado de Amazonas, con 34 pedidos cada uno. Cinco solicitudes están en zonas donde viven indígenas en aislamiento voluntario del pueblo Apiaká. Financiadores globales
Entre sus principales financiadores están empresas con sede en EE.UU., como Capital Group, BlackRock y Vanguard, que invirtieron 14.800 millones de dólares en compañías mineras con intereses en tierras indígenas, o brasileñas como el fondo de pensiones Previ, que invirtió 7.400 millones de dólares, y el banco Bradesco, la segunda mayor institución privada de Brasil, que aportó 4.400 millones de dólares.
También figuran bancos privados internacionales como Crédit Agricole (Francia), Bank of America y Citigroup (EE.UU.), Commerzbank (Alemania) o SMBC Group (Japón) o el Royal Bank of Canada (Canadá). Vista aérea de la región de Volta Grande do Xingu desde donde se ve Vila da Ressaca amenazada por Belo Sun.Cícero Pedrosa Neto/ Amazon Watch
La empresa que más inversiones y préstamos recibió fue Vale, con 35.800 millones de dólares. Esto refleja, según el informe, que tragedias humanas y ambientales provocadas por la ruptura de represas en Mariana, en 2015, y tres años después en Brumadinho –ambas de Vale– "no han disminuido el apetito de los inversionistas".
"Es necesario entender de manera general que estas áreas no están disponibles para la exploración minera, ni deben estarlo, tanto por el respeto al derecho constitucional de autodeterminación de los pueblos indígenas sobre sus territorios, como por su importancia para combatir el cambio climático y garantizar la vida en el planeta", asegura Dinaman Tuxá, miembro de la coordinación ejecutiva de Apib.
Bien por EEUU, por la OTAN, por la UE y por Ucrania. No lo han podido hacer mejor. Esto que estamos viviendo es geopolítica en estado puro. Una decisión que viene precedida de dos hechos históricos: la declaración conjunta ruso-china del 4 de febrero y del documento-respuesta (el 18) a todos ellos con sus razones y demandas. Y, entre medias, la reunión de la Conferencia de Seguridad de Münich en la que se volvió a insistir no en el derecho internacional, que defienden Rusia y China en su declaración conjunta, sino en el "orden internacional basado en reglas" que defiende Occidente y la absoluta ausencia de requerimientos a Ucrania para cumplir los Acuerdos de Minsk de 2015 que, para mayor escarnio, fueron respaldados por el Consejo de Seguridad de la ONU. Es decir, son de obligado cumplimiento según el derecho internacional pero no según el "orden internacional basado en reglas".
Estos acuerdos fueron firmados por Kiev, representantes de Donetsk y Luganks (con lo que se les reconocía, de hecho y de derecho), Alemania, Francia, la Organización de Seguridad y Cooperación de Europa (OSCE) y Rusia. En virtud de ellos Donetsk y Luganks se convertirían en regiones autónomas con un estatuto especial, aunque bajo la ley ucraniana. Nada se ha hecho. Nada se le ha requerido a Ucrania para que se haga.
EEUU fue quien primero comenzó diciendo que los acuerdos ya no son relevantes "en las condiciones actuales", que son obsoletos y que conducirían a la "finlandización" de Ucrania. Este discurso fue despúes asumido por Gran Bretaña.
Pese a que ninguno de estos dos países los firmaron, es la opinión que ha prevalecido por la inacción de Alemania y Francia. De ahí que haya sido a estos dos países firmantes a quienes se ha dirigido Rusia con la noticia del reconocimiento. Escenificando: "es vuestra culpa". Los últimos intentos, sobre todo de Macron, para presionar a Ucrania llegan tarde, muy tarde. Porque la obstinación de Ucrania en incumplirlos tiene el respaldo de EEUU y Gran Bretaña. Y porque, además, la nazificación de Ucrania es tan palpable que hoy mismo uno de sus más notorios nazis ha sido nombrado nímero dos del Ministerio de Defensa.
Rusia está demostrando que no va a retroceder, que no va de fanfarrón. El reconocimiento es el inicio del proceso de integración en Rusia, en la línea de Crimea, y la legalidad de la presencia rusa en las dos repúblicas. Es la constatación de que dado que ni Ucrania ni Occidente han hecho nada en estos siete años por cumplir esos acuerdos, ya son obsoletos (profecía autocumplida de EEUU) y por lo tanto no merece la pena seguir insistiendo en ellos, como ha venido haciendo Rusia incluso en su documento-respuesta del día 18.
Ahora bien, puede que estemos en un "momento Puigdemont" (anunciar la independencia de Catalunya y suspenderlo de inmediato hasta mejor ocasión), es decir, que el reconocimiento se anuncie pero que se aplace su entrada en vigor. Sería dar una última oportunidad a Occidente para que reaccione y cumpla las demandas rusas de seguridad. Así hay que entender el comunicado oficial en el que se dice que "el presidente de Rusia tiene la intención de firmar un decreto relevante en un futuro próximo".
Vamos a ver ahora a todos los perros ladradores lo que hacen con sus sanciones, aunque asistiremos a un solemne encogimiento de hombros por parte de Rusia, cuando no a un corte de mangas.
El Lince
http://elterritoriodellince.blogspot.com/
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P.D 1.- Donestk y Lugansk han anunciado la evacuación de la población civil hacia Rusia. La insistencia de EEUU en la "invasión inminente" y los bombardeos nazis de ayer les hace pensar que el ataque a gran escala será posible con la perspectiva de haber arrinconado a Rusia para que reaccione tarde o no lo haga en absoluto.
P.D 2.- Al menos cuatro localidades están siendo atacadas con fuego de mortero y una de ellas a punto de caer en manos nazis: Gorlovka, Dokuchaevsk, Staromijailovka y Belaia Kamenka.
Por Irene Ruiz y Julio Zamarrón. Resumen Latinoamericano, 18 de febrero de 2022.
Este artículo lo firman dos periodistas que viajaron y cubrieron de 2015 a 2019 el conflicto de Ucrania en la región de Donbass. Ante la desinformación y el silenciamiento de otras voces, este artículo busca transmitir los enfoques invisibilizados y las malas prácticas informativas en torno al conflicto.
Nueve años después del estallido del conflicto en el Donbass ucraniano, volvemos al punto de partida. Como periodistas y testigos en terreno de la guerra en Ucrania, nos produce especial dolor este eterno retorno a lo que fuera tragedia, y ahora es una farsa tan esperpéntica que resulta muy difícil de tragar; y eso que en cuestiones de política internacional tenemos tragaderas por aquí. Si no, que se lo digan a Javier Solana, que pasó de dar mítines anti Otan en el Hebe de Vallecas a ordenar el bombardeo de Belgrado. Pero eso fueron otras guerras.
La que nos ocupa hoy no puede comprenderse sin antes conocer el mapa político ucraniano y como éste responde a brechas lingüísticas, religiosas y culturales que se remontan siglos atrás. No puede simplificarse el conflicto a una cuestión de gas, rublos y tanques, pues lo que hay en juego se trata en gran medida del control de un relato. Y por desgracia para nostálgicas como las que suscriben, tampoco se puede resumir ya con lógicas de la Guerra Fría; aunque derive directamente de ellas. No podemos pedir a la opinión pública que se acerquen a la política internacional cuando esta se explica a golpe de conflictos de usar y tirar, (¿Alguien se acuerda de las afganas? ¿y qué ha ocurrido con Kazajistán?) pero sí es legítimo pedir un poquito más de nivel del periodismo mainstream y de la clase política que nos mete en una guerra a golpe de fragata.
Quienes hemos cubierto conflictos armados sabemos que las guerras no las hacen las historias individuales, sino que deben situarse en la historia y en el análisis geopolítico; nada hay más colectivo que las guerras
Quizá pedimos demasiado: Boris Johnson se marcha a Kiev para tapar sus fiestas locas en Downing Street, mientras que su Ministra de Exteriores no es capaz de situar la ciudad rusa de Rostov en el mapa. A Biden le falla la memoria y cuando quiere decir Afganistán dice Ucrania, perdón, Iraq, porque total, qué más da, y mientras, Pedro Sánchez se hace fotos telefoneando a la OTAN y ofrece Rota y fragatas, pero, como en Bienvenido Mr. Marshall, los americanos vuelven a pasarle de largo y le excluyen de la ronda de negociaciones. Lo más grave es que ya nada de esto nos sorprenda.
En materia de manipulación informativa, tampoco estamos mejor. Quienes hemos cubierto conflictos armados sabemos que las guerras no las hacen las historias individuales, sino que deben situarse en la historia y en el análisis geopolítico; nada hay más colectivo que las guerras. Sin embargo, es mucho más efectista narrar un conflicto desde los testimonios, desde la lágrima, el dolor y la empatía. Lo preocupante es que sólo nos llegan las voces de una parte del conflicto, las que interesa amplificar, porque a no ser que saques historias de vidas destrozadas por el exilio y la muerte, nadie va a comprarte que mandes una fragata a un país a cinco mil kilómetros, donde no se te ha perdido absolutamente nada.
El problema viene cuando ninguna de esas historias se sostiene: en solo dos semanas, hemos visto como El Diario rectificaba una noticia en la que entrevistaba a una activista ucraniana que resultó ser nieta de un criminal de guerra de las Waffen SS-Galitzia, la división ultranacionalista ucraniana que desplegó las políticas nazis en el territorio. El Mundo entrevistaba también a Ivan Vovk, un portavoz de la Asociación Patriótica de Ucranianos en España, cuyas redes sociales le mostraban haciendo el saludo nazi rodeado de parafernalia militar alemana; y Televisión Española entrevistaba a unas mujeres mayores en Jarkov como “voluntarias civiles”: lástima que se les colara en plano las banderas con emblemas ultras y nazis del Batallón Azov, el destacamento militar fascista para el que las señoras de bien cosían redes de camuflaje.
La deshumanización de lo ruso ha conducido a estereotipos xenófobos y excluyentes: mafiosos y opacos ellos, sexualizadas y pasivas ellas
Quienes conocimos otras caras del conflicto también tenemos relatos. El de la maestra de Kirovsk que se quedó sin escuela. El de la infancia abandonada a su suerte en hospicios sin futuro. El de las babushkas que alimentaban los comedores populares. El de los voluntarios del “no pasarán” llegados de toda Europa. Pero no es nuestra intención romantizar una guerra: solo los imbéciles y los fascistas, como Marinetti, que decía aquello de que la guerra es bella, pueden idealizarla. Nuestra intención es hacer un llamamiento a no caer en los errores de hace casi una década, en normalizar la agresión y el dolor de un pueblo, en trivializar un conflicto que lleva una década clavado en Europa.
Huérfanos de Gorlovka, 2017. Los hospitales, orfanatos y población civil situados en las poblaciones cercanas al frente han sido bombardeados de forma sistemática por el ejército ucraniano desde 2014. Foto: Julio Zamarrón
Huérfanos de Gorlovka, 2017. Los hospitales, orfanatos y población civil situados en las poblaciones cercanas al frente han sido bombardeados de forma sistemática por el ejército ucraniano desde 2014. Julio Zamarrón
Nos están mintiendo: una importante parte de la población ucraniana que más activamente apoya la intervención por la que aboga Washington, Londres y Varsovia pertenece a partidos y movimientos ultraliberales, de extrema derecha o directamente neonazis. Esos grupúsculos fueron financiados y crecieron al calor de la “soft diplomacy” hasta provocar un estallido social de enorme violencia en el país en 2013, en la plaza de Maidán. Os invitamos, por lo menos, a sospechar de “demócratas” y “patriotas” de oscuro origen.
Nos están mintiendo: los malos no son tan malos ni los buenos, intachables. No queremos sonar equidistantes, ni tampoco a un planfleto pro Kremlin-Pekín, pero hemos de reconocer que la rusofobia está inserta en el corazón de la Unión Europea. Es incluso anterior a la Unión Soviética: las crónicas de Luca de Tena en Moscú a principios del siglo XX ya estaban cargadas de odio a todo lo ruso; y después Vallejo Nájera, nuestro Menguele patrio, dedicó tiempo a estudiar el gen rojo señalando a las rusas como “furia y repulsión”, por ejemplo. La deshumanización de lo ruso (incluida la población étnicamente rusa mayoritaria en Donbass y Crimea, con toda la diversidad de posturas en su seno) ha conducido a estereotipos xenófobos y excluyentes: mafiosos y opacos ellos, sexualizadas y pasivas ellas. Este silenciamiento activo de sus identidades es cuanto menos, injusto. A nivel político, la brecha idiomática y cultural limita la información que opera desde estos territorios: poca gente sabe que Donbass fue el seno de una milicia popular y de un proyecto político socialista arrasado por sus propios aliados. Tampoco es que a nosotras nos hayan dejado contarlo.
Nos están mintiendo: no se trata —sólo— de gasoductos, de oligarcas, clanes e inversiones, o de escudos antimisiles. Se trata de dominar unas narrativas en torno al control de una región (el corazón continental, que diría McKinder) y lo que simbólicamente significa en nuestra historia. Pensémoslo bien: ¿puede permitirse una guerra una Ucrania con la grivna por los suelos y al borde de la recesión? ¿Quién querría semejante socio europeo? Del mismo modo, ¿Qué ganaría Moscú confrontando con el Oeste cuando toda su artillería diplomática está orientada hacia China?. Preguntémonos pues, qué intereses hay en recuperar el relato de un occidente democratizador (soft imperalism mediante),y de una OTAN fuerte en medio del declive de la hegemonía euroatlántica. Desde luego, al menos en Donbass, duele hasta decirlo, pero con Trump estaban mejor.
Posiciones en primera linea en 2016. El parlamento europeo hizo oídos sordos a las reclamaciones, en relación a la violación de derechos humanos en Donbass, presentadas por varios voluntarios y europarlamenterios años después. Foto: Julio Zamarrón
Nos están mintiendo: haya o no conflicto, lo peor no está por llegar, porque hace años que ha llegado. Detrás del alarmismo, de esas imágenes de tanques en la nieve, hay personas. Miles de muertos. Seis millones de refugiadas. Poblaciones condenadas a esperar una restauración post conflicto que nunca llega. Un estado fallido. Una economía sumergida entre clanes y oligarcas de todo signo que ahoga a la población civil, sobre todo, a las mujeres, convertidas en carne de la industria sexual: pero esa es otra vieja guerra.
Nos están mintiendo: la cobertura de un conflicto no puede dejarse en manos de Risto Mejide y de los teletipos de cuatro agencias internacionales. Existen analistas estupendos, como Rafael Poch, como Inna Efigenoviena, como Pedro G. Bilbao, que aportan datos y conocimiento para enmarcar esta guerra fuera del relato de conveniencia, el de Biden, la democracia teledirigida y las fragatas. Compartamos su trabajo. Y por favor, amigos de la izquierda: dejad de invitar a Pedro Baños, y de paso, invitad a alguna mujer. Que somos unas cuantas.
La maquinaria propagandística hace su parte, los intereses geopolíticos la suya, incluida la dichosa barquita que tan cara ha costado a la legitimidad de este estado. Pero nos gustaría que, desde el periodismo crítico, el activismo, o simplemente, desde la curiosidad, frenemos esta escalada de mentira y de manipulación y seamos críticos con este planteamiento. Porque hoy vuelve a ser Ucrania, pero bien sabemos que otras veces son verdades más cercanas las que se ahogan en la infoxicación y en la economía de la atención. Quienes estuvimos allí donde no llegó nadie, ni la OSCE, ni los corredores humanitarios, ni la ayuda militar, ni la civil, donde por no llegar, ni llegó la paz ni la tregua, también queremos contarlo.
¿Cómo China venció dominio histórico de EEUU en América del Sur?
Publicada: viernes, 18 de febrero de 2022 11:11
China ha vencido a Estados Unidos para dominar América Latina convirtiéndose en el principal socio del continente, según un artículo.
“No es ningún secreto que China ha estado invirtiendo recursos en América del Sur este siglo, socavando el dominio histórico de EE.UU. y convirtiéndose en el socio comercial número uno del continente”, indicó el portal estadounidense Bloomberg en un artículo publicado el jueves.
El informe dice que si bien el enfoque internacional se ha centrado en los últimos años en la presencia de las empresas de China en África y Asia, lo que ha pasado mayormente desapercibido es un cambio importante en el enfoque del gigante asiático hacia América del Sur, donde ha adoptado un enfoque local para “expandirse y fortalecer su control financiero”.
Para lograr este objetivo, China y sus empresas, no se han centrado en los líderes nacionales del hemisferio sino han construido relaciones con esta región desde cero enfocándose en los gobiernos locales, explica la nota.
América Latina ha sido durante mucho tiempo un foco de grandes potencias. En los siglos XV y XVI, España y Portugal dividieron la región para la explotación colonial. Después de que las revoluciones nacionales del siglo XIX crearan Estados independientes, Washington promulgó la Doctrina Monroe, para convertir el hemisferio occidental de la Tierra como la esfera de influencia de Washington. Hasta bien entrada la década de 1980, Washington apoyó golpes de Estado y envió tropas a los vecinos soberanos del sur. Sin embargo, esta interferencia inspiró resentimiento antiestadounidense, creando una apertura para China.
Durante las últimas dos décadas, mientras EE.UU. estaba sumido en las guerras en Afganistán e Irak, China se movía hacia el hemisferio occidental con una velocidad excepcional, así como con fuerza financiera y política. Gran parte de la inversión de China comenzó a principios de siglo durante la llamada Marea Rosa (giro hacia la izquierda), cuando los partidos de izquierda llegaron al poder en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela.
De esta manera, China ha comprado tanto cobre, carne de cerdo y soja, y ha construido tantas carreteras, trenes, redes eléctricas y puentes, que ha superado a EE.UU. como el mayor socio comercial de América del Sur y ahora es el mayor comerciante individual con Brasil, Chile, y Perú.
Desde 2012, el presidente chino, Xi Jinping, ha visitado América Latina 11 veces. Esto mientras durante sus dos mandatos, el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, estuvo allí 12; Donald Trump fue una vez y el actual mandatario norteamericano Joe Biden no visitó la región después de un año en el cargo.
De acuerdo con el artículo, China recalca que su presencia en la zona está únicamente para hacer negocios y para ofrecer tratos que otros no ofrecen, por eso este enfoque parece menos intervencionista y más difícil de contrarrestar para Estados Unidos.
El artículo explica por qué Estados Unidos tendrá dificultades para superar a China. En este sentido, enumera algunos intentos de Washington para contrarrestar a China al prestar millones de dólares a los Gobiernos y alertar sobre seguridad nacional y otras alternativas que no han podido desalentar a los gobiernos de comerciar con Pekín.
¿Cómo China socavó dominio histórico de EEUU en América del Sur?
Swayamsevak Sangh) es el brazo armado del Partido Popular Indio, del primer ministro de la India, y clasifica como la organización paramilitar más grande del mundo. Sus miembros aprenden que dar la vida por proteger la India matando no hindúes es un deber sagrado.
El Partido Popular Indio (BJP, siglas de Bharatiya Janata Party), del primer ministro Narendra Modi, acaba de prohibir el pañuelo islámico (hijab) en las escuelas del Estado de Karnataka. La campaña con vista a la elección del presidente de los gobiernos regionales está viéndose marcada por una retórica violentamente antimusulmana y a veces anticristiana.
Los Estados de Madhya Pradesh, Uttar Pradesh e Himachal Pradesh acaban de adoptar leyes que prohíben cambiar de religión, exceptuando los casos de matrimonio e imponiendo la obtención previa de una autorización que debe solicitarse al Estado regional con 60 días de antelación.
En los Estados de Madhya Pradesh y Uttar Pradesh, la conversión de un hindú a otra religión puede ser castigada con 10 años de cárcel.
El jefe del gobierno regional de Uttar Pradesh, Yogi Adityanath, estrechamente vinculado al primer ministro indio Narendra Modi, se ha convertido en el principal exponente del discurso contra «las religiones extranjeras», como el islam y el cristianismo.
En julio de 2020, 53 personas murieron durante explosiones de violencia antimusulmana en Nueva Delhi.
Ver: «Déjà 10 mois de confinement du Jammu-et-Cachemire» [Ya van 10 meses de confinamiento en el Estado indio de Jammu y Cachemira], por Moin ul Haque, Dawn (Pakistán), Réseau Voltaire, 10 de junio de 2020.
Afganos protestan para exigir sus fondos congelados en EEUU
Afganos se han manifestado en Kabul y otras ciudades contra la incautación de reservas del país por EE.UU. para compensar a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre.
Las calles de Kabul, capital de Afganistán, han vivido una manifestación masiva. Cientos de personas salieron a protestar contra la decisión de EE.UU. de incautar fondos afganos para compensar a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre.
Los manifestantes, en sus pancartas y lemas, calificaron la medida de la Casa Blanca como un robo. Denunciaron que EE.UU., en lugar de gastar los fondos afganos, tiene que recompensar a los afganos por invadir y ocupar el país asiático durante más de 20 años.
Hubo manifestaciones en otras ciudades del país, como Fariab y Yalal Abad. Los afganos de todo espectro político han rechazado y criticado la decisión de EE.UU., tanto las autoridades actuales, los talibanes, como políticos de los gobiernos anteriores.
Antes de que los talibanes llegaran al poder, las autoridades del país habían depositado en el extranjero 9000 millones de dólares, de los cuales 7000 están en EE.UU. La semana pasada, el presidente estadounidense, Joe Biden, firmó un decreto para designar 3500 millones a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. Y la otra mitad a ayuda humanitaria para Afganistán.
Ciencia Celeste es la sabiduría del Maestro Jesús, es su filosofía, nos la da ahora, para que comprendamos, los duros momentos que vive la humanidad y tomemos posiciones justas, acertadas.-
El cambio se inicia de forma individual, estudiando, analizando, practicando como los primeros cristianos; consiguiendo pureza, disciplina, que nos irán llevando al desarrollo de más virtudes y así podremos unirnos como pueblo, para construir en inteligencia, sabiduría, decisión, logrando abandonar el sistema capitalista.-
El Ministerio de Defensa de Rusia anuncia el repliegue de parte de las tropas desplegadas cerca de la frontera ucraniana a sus bases dentro del territorio ruso.
“Los destacamentos de los distritos militares Sur y Oeste que cumplieron sus misiones se preparan este martes para volver a sus bases en trenes y vehículos de traslado de tropas”, ha informado el portavoz de la Cartera castrense rusa, Igor Konashenkov.
La retirada de los militares rusos se produce después de una reunión que el presidente Vladimir Putin efectuó el lunes con sus canciller y ministro de Defensa, Sergéi Lavrov y Serguéi Shoigú, respectivamente, sobre la situación en torno a Ucrania.
En el encuentro, Lavrov declaró que ve posible un acuerdo con el Occidente sobre las garantías de seguridad en Europa, y explicó que Estados Unidos ha ofrecido serías propuestas para reducir las tensiones, aunque calificó de insatisfactorias las respuestas de la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Como consecuencia, el pasado 26 de enero, el embajador de EE.UU. en el país euroasiático entregó a la Cancillería rusa las respuestas por escrito a las propuestas de Moscú. En este marco, una serie de documentos filtrados reveló a principios de febrero que la OTAN había rechazado las principales exigencias del Moscú, es decir, la de “no incorporar a Ucrania en la Alianza Atlántica”.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció el lunes que le ha llegado información de que Rusia invadiría este país el miércoles, 16 de febrero.
La tensión entre Rusia y Occidente, con Ucrania en medio, se ha intensificado luego de que varias fuentes publicaran sobre imaginarios planes rusos para invadir el territorio ucraniano. Moscú, no obstante, ha desmentido tales acusaciones y ha indicado que se trata de un ataque mediático para desviar la atención global de su iniciativa de distensión que propuso al Occidente.