Resumen Latinoamericano 6 noviembre, 2023

Guadi Calvo*, Resumen Medio Oriente, 06 de noviembre de 2023.
El monumental desequilibrio que generó la abrupta retirada norteamericana de
Afganistán, tras veinte años de una guerra, en la que además de ser derrotado, confirmó
la legitimidad del Talibán, poniendo en riesgo la vida de casi 40 millones de afganos.
El movimiento Talibán, que ha demostrado desde el 2001, ser una organización
perfectamente preparada para la guerra; prácticamente invencibles, en su tipo de guerra
y en su territorio, también está demostrado desde la toma de Kabul, el quince de agosto
del 2021, que carece de aptitud para organizar un estado Más en país, que desde la
Revolución Saur de 1978 y en los 45 años siguientes, se han sucedido, guerras
ininterrumpidamente. (La de la Unión Soviética, contra las guerrillas muyahidines,
apoyadas por un gigantesco espectro de naciones encabezadas por los Estados Unidos,
(1979-1994); la guerra civil entre, el ya constituido, Talibán, acompañado por al-
Qaeda, contra la Alianza del Norte, liderada por Ahmad Shāh Mas’ūd, y un oscuro
grupo de señores de la guerra (1992-2001); y la librada desde el 2001 contra los Estados
Unidos, que si bien terminó en el 2021, la presencia del capítulo del Daesh, para Asía
Central, conocido como Daesh Khorasan, sigue perturbando diversas regiones del país.)
Además, de ese sino, para nada menor, las limitaciones que generan el fundamentalismo
religioso de los Mullahs, sumadas a cuestiones, étnicas, tribales y sectarias; a una
economía prácticamente medieval, con solo dos industrias destacables, la elaboración
del opio (ilegal) y a consecuencia de esta, una importante producción de miel, conforma
un conjunto de factores que hacen imposible que ese país, puede aspirar a constituirse
en un verdadero estado. A lo que se le suman catástrofes naturales, el terremoto del
pasado siete de octubre, que dejó al menos 3500 muertos, en la provincia de Herat.
La urgente y desordenada huida a norteamericana, dejó varados a muchos
colaboracionistas, que, tras años de servilismo con el invasor, hoy su integridad física,
su libertad e incluso sus vidas, se encuentran apuntadas por el espíritu de venganza de
los talibanes.
Muchos de estos colaboracionistas, se han debido sumar, a los más de setenta mil
compatriotas, que después de abril del 2021, buscaron refugio en Pakistán, huyendo del
nuevo gobierno de los mullahs. Una corriente migratoria frecuente a lo largo de la
historia, según la situación interna de Afganistán. Ambos países, una frontera, de casi
tres mil kilómetros, conocida como la “línea Durand”, en honor al funcionario británico,
Henry Mortimer Durand, que la trazó en 1893.
Dada las características montañosas de esa frontera, y el escaso control de esta línea, ha
permitido el tránsito permanente e irregular, de un lado hacia el otro, que, en verdad,
desde siempre han sido una misma nación, partida por el grosero diseño del
colonialismo.
Varias de las etnias de un país replican en el otro, que no solo están unidos por lazos
religiosos, familiares, culturales, sino que enmarcados en un mismo origen
etnolingüístico, como los baluchis, tayikos, uzbekos, o pashtún, estos últimos con casi el
16 por ciento de la población pakistaní, (25.6 millones) sobre los 230 millones de la
población total y que se constituyen en Afganistán, en el 42 por ciento, de los cuarenta
millones, unos doce millones y medio.
Esta realidad geográfica y humana es la que ha impedido controlar esa línea fronteriza,
por lo que, según el momento, se ha contrabandeado de un lado hacia otro, desde
mercancías comunes, hasta droga y armas. Por lo que a lo largo de estas últimas cuatro
décadas y medias, el flujo de personas, particularmente desde Afganistán hacia
Pakistán, también se ha constituido en una corriente indetenible, por parte de
desplazados por causa de las guerras constantes.
Según el momento histórico, solo los refugiados, legalmente registrados, alcanzaron los
casi siete millones, durante la guerra antisoviética, aunque se estima que los
indocumentados podrían haber significado otros tres o cuatro millones. Estas cifras
comenzaron a descender abruptamente, a partir de 2002, tras la invasión norteamericana
y la retirada táctica de los talibanes de Kabul y las principales ciudades afganas.
Aunque el número de refugiados legales en territorio pakistaní nunca bajó de los tres
millones.
Si bien la mayoría de estos desplazados, habían sido relocalizados a lo largo de los años
en campamentos establecidos en cercanías de las fronteras, con financiamiento
internacional, después de obscuras redadas en las grandes ciudades de Pakistán, donde
se habían asentado mayoritariamente.
Los diferentes gobiernos de Islamabad, en prevención de la infiltración de combatientes
del talibán y al-Qaeda, y más cuando comenzaron a reactivarse y crearse nuevos grupos
terroristas locales, el más activo y conocido el Tehrik-e-Talibán Pakistan (Movimiento
de los Talibanes Pakistaníes o TTP) fundado en 2007, que, si bien niegan cualquier
vinculación con sus homónimos del norte, es bastante improbable, que, hasta agosto del
2021, no hayan tenido vínculo alguno.
El fin de las visitas.
Entre los cambios que se produjeron en Pakistán, tras el golpe contra el Primer Ministro
Imran Khan, en abril del 2022, que había sido muy tolerante con la inmigración afgana,
el régimen impuesto, por la embajada norteamericana, ha comenzado la persecución de
los afganos que residen de manera irregular, en Pakistán, emplazándolos a regresar a su
país, lo que, para muchos, será una condena a muerte, apenas sean detectados por el
talibán.
El martes tres de octubre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán, informó, que
todos aquellos extranjeros, que no cuenten con su documentación en orden, deberán
retornar voluntariamente a sus países antes del 31 de octubre, para evitar ser deportados
de manera forzada, después de esa fecha. Lo que, apunta esencialmente a los cerca de
dos millones de afganos, que se encuentran de manera irregular, de un total cercano a
los seis millones, que viven en el país.
Frente a las protestas de diferentes sectores locales e internacionales por la toma de
semejante resolución, el vocero ministerial, aclaró que la decisión: “no estaba dirigida
únicamente a los afganos” y que los extranjeros viven en el país con sus papeles en
orden, no deberán preocuparse. Mientras, desde Kabul, en una comunicación oficial, se
criticó el anuncio de Islamabad, catalogados como inaceptable y exigiendo que
Islamabad, revea su la decisión.
Si bien desde hace años, las expulsiones de afganos indocumentados, es una práctica
cotidiana, una operación masiva, como la que se ha puesto en marcha este miércoles
primero de noviembre, para la crítica situación económica y social que vive Afganistán,
con la repentina llegada de cientos de miles de expatriados, hundiría todavía más las
inexistentes finanzas de los Mullahs, que a más de dos años en el poder no han
conseguido un solo número positivo.
La medida, solo había conseguido, desde su anuncio, que, hasta el fin de octubre, el
retorno voluntario a su país fuera de unos 200 mil afganos, la mayoría lo hicieron
cruzado por el paso de Torkham, en el noroeste de Pakistán, donde otros miles esperan
poder cruzar.
Esta campaña de expulsión, que se ha lanzado prácticamente puerta por puerta en
búsqueda de indocumentados, tiene también mucho que ver con las cada vez más
frecuentes acciones TTP, que se conoce, cuenta con bases en el sur afgano, desde donde
cruzan con frecuencia para golpear objetivos pakistaníes y regresar rápidamente a sus
lugares, invirtiendo una ecuación que el Talibán afgano ejecutó por años.
El mes pasado, atentados contra diferentes mezquitas en las regiones de Baluchistán y
Khyber Pakhtunkhwa, las dos fronterizas con Afganistán, mataron a casi sesenta
personas, mientras que, en julio, un atacante suicida en un mitin político mató a 44
personas (Ver Pakistán, la brasa constante).
Mientras se conoció que, en el marco del nuevo contexto, en la ciudad portuaria de
Karachi, sobre el mar arábigo en el sur del país, cómo también en Quetta, la
capital provincial de Baluchistán, donde residen importantes núcleos de inmigrantes y
refugiados afganos, han sido detenidos, algunos con sus documentos en orden. Pesé a la
censura informativa, se han conocido versiones acerca de malos tratos, golpes. Incluso
se conoció que algunos de los detenidos, habrían nacido en Pakistán, de padres afganos,
por lo que de todos modos serán deportados, aunque puedan acreditar décadas de
residencia en Pakistán, habiendo conformado su vida en el país, de donde serán
expulsados en poco tiempo, sin tener familiares, contactos, ni recursos en Afganistán.
*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en
África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook:
https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.
https://www.resumenlatinoamericano.org/2023/11/06/pakistan-temporada-de-caza-contra-el-afgano/
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