El caso Epstein continúa siendo uno de los escándalos más sensibles del sistema político estadounidense, debido a sus vínculos con figuras empresariales, financieras y políticas de alto perfil.

Este nuevo episodio vuelve a colocar bajo escrutinio el patrón reiterado de encubrimiento institucional, la falta de sanciones efectivas contra redes de poder. En la imagen, Epstein junto a Trump. Foto: Archivos
3 de febrero de 2026 Hora: 00:53
La liberación masiva de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos expone nuevas denuncias estremecedoras, mientras crece el cuestionamiento al sistema judicial por encubrimientos, opacidad y negligencia institucional.
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¿Qué revelan los nuevos archivos del caso Epstein liberados por la Justicia de EE.UU.?
La publicación de miles de archivos vinculados al caso del financiero Jeffrey Epstein ha desatado una nueva ola de indignación internacional, al revelar acusaciones extremas de violencia ritual, abuso sexual sistemático y presuntos actos de canibalismo que figuran en documentos oficiales recopilados por el FBI.
Los materiales divulgados, que comprenden más de 2.000 videos y cerca de 180.000 imágenes, forman parte de un archivo institucional que, según el Departamento de Justicia, contiene información no verificada, denuncias ciudadanas y material potencialmente manipulado.
Esta admisión oficial ha reavivado el debate sobre la irresponsabilidad del Estado estadounidense en el manejo de pruebas sensibles, así como sobre la opacidad con la que durante años se administró uno de los mayores escándalos de explotación sexual vinculados a las élites financieras y políticas.

Según el documento EFTA00147661, el FBI entrevistó a una presunta víctima de violación por parte de George H.W. Bush, expresidente de Estados Unidos (1989-1993).
La persona afirmó haber presenciado rituales sexuales violentos, en los que mujeres eran forzadas hasta sangrar, abusos colectivos organizados bajo esquemas de dominación, prácticas de mutilación simbólica con armas blancas y escenas descritas como descuartizamiento de bebés, extracción de intestinos y consumo de heces humanas durante supuestos rituales.
«[Él] Fue víctima de una especie de sacrificio ritual en el que le cortaron los pies con una cimitarra [sable de hoja curva y un solo filo], pero sin dejar cicatrices», afirmó la entrevistada.
EFTA00147661Descarga
Aunque estas declaraciones no cuentan con validación judicial pública ni respaldo forense conocido, su sola inclusión dentro de archivos oficiales del FBI ha generado alarma internacional y cuestionamientos directos al funcionamiento del aparato investigativo estadounidense, acusado de almacenar, archivar y difundir material altamente sensible sin procesos claros de verificación ni responsabilidad institucional.
En un intento por contener la polémica, el Departamento de Justicia reconoció que los archivos pueden incluir imágenes, documentos o videos falsos o presentados de manera fraudulenta, al tratarse de información recibida como parte de reportes ciudadanos y recopilaciones preliminares.
Sin embargo, esta explicación no ha logrado frenar las críticas, ya que numerosos sectores consideran que el Estado actuó con negligencia al liberar este volumen de material sin filtros técnicos ni protocolos transparentes.

Cabe destacar que estas acusaciones reavivaron el caso de la modelo mexicana Gabriela Rico Jiménez de 2009, cuando frente a un hotel de lujo en Monterrey, México, acusó a presuntas élites de practicar canibalismo.
«¡Comieron humanos, asquerosidad!», gritaba la joven, que había asistido a una fiesta privada en el lugar. «Yo no estaba enterada de nada, que habían, o sea de los asesinatos sí, pero que habían comido humanos, humanos! Huelen a carne humana», añadió.
Luego del episodio, descrito por autoridades como «intoxicación o histeria inducida por consumo de estupefacientes», Gabriela Rico Jiménez desapareció.
Más allá del impacto mediático de las acusaciones extremas, el caso Epstein continúa exponiendo una dimensión estructural más profunda: durante décadas operó una red de tráfico sexual protegida por sectores del poder político, financiero y mediático de Estados Unidos.
A pesar de advertencias previas, investigaciones inconclusas y acuerdos judiciales cuestionados, Epstein logró sostener su entramado criminal hasta su arresto final, y posteriormente murió bajo custodia federal en circunstancias que aún generan dudas y sospechas.
Las evidencias de los archivos Epstein vuelven a colocar bajo escrutinio el patrón reiterado de encubrimiento institucional, la falta de sanciones efectivas contra redes de poder vinculadas al caso, la instrumentalización política del escándalo y la ausencia de justicia real para las víctimas.
Mientras los grandes medios corporativos convierten el caso en espectáculo, las víctimas continúan esperando reparación integral, procesos judiciales transparentes y el procesamiento efectivo de los responsables políticos y financieros que durante años garantizaron protección e impunidad.
La publicación de estos archivos consolida al caso Epstein como símbolo del colapso moral y jurídico del sistema estadounidense, incapaz de garantizar justicia, proteger a los sectores más vulnerables y enfrentar los crímenes vinculados a las élites.
Lejos de cerrar el capítulo, esta nueva filtración profundiza la desconfianza pública, refuerza las denuncias de impunidad estructural y confirma un patrón persistente: cuando los intereses del poder están en juego, la justicia queda subordinada.
Autor: teleSUR-cc - JDO
Fuente: Agencias
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