Mientras aumentan el despliegue de tropas y los ataques de Israel, se eleva la cifra de víctimas y desplazados civiles en Líbano, cuyo Gobierno alerta sobre el peligro de anexión en el sur.

Los datos globales recogen 122 menores muertos, 403 heridos y más de 300.000 desplazados por la ofensiva israelí desde el 2 de marzo. Foto: EFE.
27 de marzo de 2026 Hora: 18:46
El Ministerio de Sanidad del Líbano informó este viernes que la cifra de víctimas fatales por la agresión de la ofensiva israelí contra territorio libanés ha ascendido a 1.142 fallecidos, mientras que el número de heridos ya supera los 3.315 y los desplazados superan el millón.
El balance de las últimas 24 horas registra 26 fallecidos y 86 heridos. Al respecto, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados advirtió que el desplazamiento masivo desde el sur y el Valle de la Bekaa hacia el norte se acelera, obligando a miles de libaneses a abandonar sus hogares ante la agresión.
El reporte sanitario subraya el efecto directo de los bombardeos contra la población civil. Desde el pasado 2 de marzo, se registra la muerte de 122 menores de edad y otros 403 heridos en ataques del ejército sionista.
Uno de los ataques más recientes, perpetrado en el distrito de Sidón, en el sur del país, terminó con la vida de seis personas, la mitad de ellas niños. En este mismo incidente, otras 17 personas resultaron heridas, entre ellas siete menores.
Según la Unidad de Riesgos y Desastres, el balance oficial confirma que 136.262 personas y 34.973 familias están actualmente alojadas en refugios habilitados por el Gobierno.
Ante este escenario, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, alertó sobre un inminente riesgo de anexión de la zona sur del país, uno de los objetivos de la cúpula más extremista en el gabinete de Bejamin Netanyahu.
Salam denunció que las operaciones de desplazamiento masivo al sur del río Litani y la demolición sistemática de viviendas, junto a la destrucción de puentes y vías de comunicación entre el norte y el sur libanés, sugieren que Israel busca impedir el retorno de los civiles a sus tierras a corto plazo.
Pese a la existencia de un alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, Israel ha mantenido una política de bombardeos constantes bajo el argumento de combatir a la milicia Hizbulá.
Tanto el Gobierno libanés como las Naciones Unidas han condenado estas acciones, señalando que la destrucción de infraestructura civil y la invasión diaria de tierras constituyen violaciones flagrantes de la soberanía del Líbano y de los acuerdos internacionales de paz.
Acnur alerta sobre crisis humanitaria y asedio israelí
La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) señaló que la ofensiva israelí contra el Líbano ha desatado una crisis humanitaria sin precedentes, forzando el desplazamiento de más de un millón de personas desde el pasado 2 de marzo. Según esa entidad de Naciones Unidas, el éxodo masivo desde el sur y el Valle de la Bekaa hacia Beirut y el norte se acelera drásticamente, dejando a miles de familias en la total desprotección ante la violencia sionista.
La inseguridad se extiende incluso a las zonas de acogida en la capital, donde ataques contra barrios densamente poblados como Zokak Al Blat y Bachoura han alcanzado edificios cercanos a escuelas que sirven de refugio. Esta situación ha generado un clima de terror entre la población civil, principalmente en más de 370.000 niños desplazados en las últimas tres semanas.
En el sur del Líbano, la destrucción sistemática de puentes y rutas principales ha dejado a más de 150.000 personas atrapadas y totalmente aisladas. Esta táctica de asedio dificulta severamente el ingreso de ayuda humanitaria vital, mientras los bombardeos israelíes continúan golpeando infraestructura civil estratégica en violación abierta del derecho internacional.
El panorama se torna aún más hostil para los refugiados internos ante la saturación de los municipios de acogida. Tras ataques recientes en zonas como Hazmieh, algunas autoridades locales han sugerido medidas restrictivas contra los desplazados, agravando el sufrimiento de un pueblo que ya enfrenta la pérdida de su hogar y la amenaza constante de la invasión.
Objetivos de la agresión israelí
Analistas y autoridades libanesas coinciden en que los desplazamientos forzados masivos responden a una estrategia de «tierra quemada» por parte de Tel Aviv en el Líbano.
El objetivo central es despoblar sistemáticamente el sur del país, especialmente las zonas cercanas al río Litani, para establecer una zona de amortiguamiento que facilite incursiones terrestres y otorgue un control militar absoluto de Israel sobre el territorio, impidiendo el retorno de los civiles.
La táctica de asedio busca, además, quebrar la cohesión social interna del Líbano. Al forzar a más de un millón de personas hacia el norte y a Beirut, Israel intenta generar un colapso humanitario que presione al Gobierno de Beirut y a la resistencia de Hizbulá, utilizando el sufrimiento de la población civil como una herramienta de guerra psicológica y política para forzar concesiones territoriales.
Este escenario de agresiones, denunciado por organismos internacionales y el Gobierno libanés, evidencia una estrategia deliberada de exterminio y ocupación que, mediante el bombardeo sistemático de zonas residenciales y la destrucción de infraestructura vital, busca desarticular la soberanía libanesa a costa de miles de vidas inocentes.
Autor: teleSUR - mr - DE
Fuente: Al Mayadeen - Europa Press
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