
Estrategia de tecnología de la defensa 2026: Para construir la preparación de la guerra y la paz armada
Recientemente se ha aprobado la nueva “Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa ETID – 2026” (https://aesmide.es/wp-content/uploads/2026/04/ETID-2026-002.pdf), de la Secretaría de Estado de Defensa.
Este documento orienta las actuaciones de Defensa en lo que tiene que ver con la I+D+i y, como no, nos permite estimar el enorme gasto en armamento que tienen proyectado comprometer en los próximos años.
El documento no confirma una cifra concreta de gasto, no se quiere pillar los dedos, pero nos da ideas de la ambición de hacerlo más desmesurado del que ya tenemos.
https://kaosenlared.net/estrategia-de-tecnologia-de-la-defensa-2026-para-construir-la-preparacion-de-la-guerra-y-la-paz-armada/
Financiación nebulosa financiada por seis ministerios y un mecanismo europeo
En el apartado de financiación (pág. 55) dice que “El marco financiero en el que se moverá esta Estrategia es el marcado por los compromisos suscritos por España en los foros europeos y transatlánticos en los que participa, que apuntan a un aumento generalizado de las inversiones en defensa durante los próximos años, que de una manera significativa repercutirán en la financiación de la I+D+i.”
Un aumento generalizado de las inversiones en defensa durante los próximos años condicionado por los compromisos OTAN y UE aparece como una muy mala noticia, pues España se ha comprometido a garantizar una serie de “capacidades” militares que, a pesar de la retórica de nuestros gobernantes, implican un gasto militar muy por encima del 2, del 3 y hasta del 4% del PIB de forma sostenida en los próximos años.
El propio marco financiero que establece este documento reconoce que nuestro gasto militar, al menos en lo que se refiere a la adquisición de armas, está distribuido entre el ministerio de Defensa y otros ministerios, algo que los antimilitaristas llevamos años denunciando, ante la estrategia de ocultación del ministerio
Se reconoce así que el mismo está distribuido en diversos programas del Ministerio de Defensa (464A el principal ), así como del ministerio de Industria y turismo (Programs 464B), así como “… el creciente volumen de inversión gestionado por otros organismos financiadores de la I+D+i “.civil, que cada vez en mayor medida dedican financiación a proyectos de uso dual, tal como se manifiesta en el mencionado Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, así como la financiación aportada por la Comisión Europea en los mecanismos de colaboración multinacional.
Bien, ya contamos con al menos siete financiadores:
- Defensa,
- Industria,
- Los otros 4 ministerios que financian i+d+i civil (el de ciencia, innovación y universidades a través del IAE y el CDTI), Ministerio de Transformación Digital y función pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y del programa REDES), Ministerio de Economía, comercio y Empresa a través de sus programas de internacionalización de las empresas tecnológicas y Transición Ecológica y Reto Demográfico a través de programas energías renovables y otros similares).
- Los programas europeos de cooperación multinacional.
Sigue el documento señalando que la “ambición” es que de la cantidad que consigan acaparar para estas inversiones militares se distribuya en un 80% del recurso de I+D+i para desarrollar los objetivos tecnológicos y el 20% restante para otras líneas de interés para la defensa.
Tal vez esto requiera una traducción al lenguaje humano (ya se sabe que la mezcla del lenguaje oficial y de las nomenclaturas militares produce monstruos). Quieren decir que además de acaparar un pastuzal para producir armas (80%) van a condicionar cualquiera otra línea de I+D+i “civil” al interés para la defensa, porque el gasto militar sí consigue la proeza de soplar y sorber a la vez.
El apartado de financiación del documento no da para más. Luego volveré al tema para hacer una estimación de lo que nos puede suponer en términos de gasto (inversión según ellos).
El papel de defensa para impulsar un complejo militar-industrial propio con colaboracionismo brutal del tejido empresarial
El plan dota el ministerio de Defensa, y a su dirección general de estrategia e innovación, de un protagonismo esencial en el desarrollo industrial español, que se pone a los pies del caballo militar.
Según la página 48 del documento “El Ministerio de Defensa va a impulsar una mayor cooperación en I+D+i con los distintos organismos del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación con el objetivo de fortalecer la capacitación tecnológica del tejido industrial y científico del país en torno a tecnologías de uso dual. Esto permitirá que, en el futuro, estas entidades puedan convertirse en proveedores de soluciones innovadoras para las FAS. El hecho de que la ETID constituya la estrategia sectorial de defensa dentro de la EECTI facilita el alineamiento de esfuerzos con los distintos organismos estatales y regionales, en beneficio de la capacitación de la BITD nacional.”
En el cuadro siguiente la visión del Ministerio, según el documento

Con este papel coordinador el ministerio va a desarrollar varias actuaciones:
- Apoyar las iniciativas de otros Departamentos y agencias financiadoras que gestionan instrumentos para el desarrollo de proyectos de I+D de uso dual que estén alineadas con las necesidades de defensa, incluyendo Compra Pública Innovadora (CPI)37 y otras convocatorias de ayudas, de cara a asegurar la máxima utilidad y aprovechamiento de los resultados.
- Incidir en la cooperación regional en tecnologías duales, para lograr un mayor alineamiento de sus esfuerzos en I+D+i con las necesidades de defensa y ampliar la participación de entidades de sus respectivas regiones en el sector de la defensa y la cooperación europea.
- Coordinación con los ecosistemas de innovación de base tecnológica existentes a nivel nacional, para facilitar que sus esfuerzos redundan en un mayor apoyo a entidades innovadoras dirigidos a fines de defensa.
- Facilitar una mayor implicación del tejido investigador nacional en iniciativas nacionales e internacionales de defensa dirigidas a tecnologías emergentes con potencial disruptivo.

En el ámbito nacional Defensa forzará la colaboración con organismos financiadores de I+D+i de uso dual, especialmente en el plano regional y en los ecosistemas de innovación, facilitando la implicación del tejido investigador en iniciativas vinculadas a las necesidades de defensa.enemos el vínculo que nos vende un caramelo difícil de rechazar: inundará de un pastuzal a los “Hubs militares” e incentivará la colaboración con las migajas de un planeamiento multimillonario de rearme tanto a empresas de cualquier tipo como a los programas de investigación de la universidad o de cualquier otro tipo.

Objetivos tecnológicos: preparar la guerra.
El gran objetivo que articula toda la estrategia es logran que la industria militar española forme parte de los grandes programas de armas europeos (principalmente el proyecto de nuevo sistema aéreo europeo de combate de sexta generación y la Corbeta de patrulla europea) y consolidar e incrementar los programas de armamento que España ya desarrolla.
A su vez el plan define 11 áreas de desarrollo de tecnologías y sistemas típicamente utilizados en defensa donde buscan acaparar inversión:
- Armas y municiones
- Sensores y sistemas electrónicos
- Tecnologías comunes a sistemas de defensa.
- Bases e Instalaciones
- Plataformas terrestres
- Plataformas navales
- Plataformas aéreas
- Sistemas espaciales
- Combatiente
- NBQR
- Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Simulación
El anexo del Plan (pág. 61) define mucho mejor estas once áreas:

¡Armas de proyección! ¡Nuevas tecnologías supersofisticadas! ¡dominio espacial y marino! ¡Grandes tecnologías inteligentes y uso de la inteligencia artificial aplicado a la guerra! ¿Tecnologías NBQ-R, es que vamos a un uso de armamento nuclear, químico, biológico o radiactivo?
El anexo detalla muchos sistemas de armas previstos y que concretan lo anterior (págs. 62 a 125). Intentaré traducir al castellano vulgar el galimatías armamentista ordenando los sistemas de armas que quieren tener:
1 Armas de nueva generación y energía dirigida.
Aquí es donde se quiere dar un gran salto para dotarnos de tres tipologías de armamento mortífero
- Armas láser de alta potencia (las denominan HEL) para usarlas contra drones enemigos (C-UAS) y para defensa de buques de los que queremos proyectar a miles de kilómetros de nuestras fronteras.
- Armas electromagnéticas basadas en radiofrecuencia para escacharrar la electrónica de los enemigos
- Armas Hipersónicas, que España ambiciona a adquirir participando en los programas europeos HYDEF e HYDIS, entre otros, el capricho de contar con vehículos que alcancen más de 5 veces la velocidad del sonido (5 MACH).
2 Sistemas autónomos y enjambres de drones
La estrategia plantea un cambio de enfoque en el cambio de batalla, haciendo uso masivo de lo que se llama “unmanned-ización” que vendría a ser sustituir a las personas por robots en la guerra para evitar bajas propias (no importa tanto causarlas ajenas).
Así, los desarrollos armamentistas que buscan estos sistemas son:
- Máquinas en zona de alto riesgo para cumplir lo que llaman misiones “DDD” (aburridas, sucias y peligrosas, pero en inglés).
- Sistemas no tripulados de aire (drones, a los que llaman UAV), Tierra (tanques y robots terrestre a los que llaman UGV), barcos y submarinos autónomos (USV y UUV respectivamente).
- Y una inteligencia artificial que operen todo esto.
En el caso de España, este proceso hacia la robotización de la guerra contempla la adquisición entre este año y los seis siguientes de capacidades militares de
- Sistemas de enjambre, con el desarrollo de software y hardware para que los drones actúen de forma coordinada basada en inteligencia artificial “supervisada” (ósea que no se fían mucho del invento).
- SIRIUS, programa para el desarrollo de sistemas no tripulados de vigilancia y ataque.
- UAVs de Combate: Integración de estas capacidades en el programa FCAS (Future Combat Air System), donde España lidera los «sensores» y participa activamente en los «Remote Carriers» (drones que acompañan al caza de sexta generación en cuya fabricación queremos participar).
Sería oportuno preguntarse ¿para qué el énfasis europeo de reintroducir servicios militares en los países occidentales si en realidad la guerra la planean sin carne de cañón?
Aunque esto es un aparte en el tema que tratamos doy dos respuestas provisionales: la más evidente: no se quiere tanto carne de cañón como “identidad”, militarización, adoctrinamiento de la peña (Europa no tiene identidad y está de más que a lo mejor el rearme forma parte no solo de una estrategia económica y geopolítica, sino también de identificación militarista gracias al shock prefabricado y al miedo). Y otra, pelear puede que no necesite fuerzas, pero invadir y perpetuar sí. Bueno, que piensen las mentes lúcidas sobre estas posibilidades y sobre las estrategias para contrarrestarlas.
3. Grandes programas de modernización.
Aquí quieren, al menos, desarrollar varios programas nuevos a sumar a los más de 70 en desarrollo.
- Sistema SILAM (sistema lanzacohetes de alta movilidad) con la idea de fabricar artillería de largo alcance con soberanía nacional en los proyectiles (ojo, no en la tecnología que viene de nuestros amigos israelíes y americanos que siempre nos podrán “apagar”).
- Guerra electrónica aérea, para dotar a nuestros aviones de guerra de capacidad de interferencia frente a radares modernos.
- Herramientas de combate “ciber” tanto ofensivas como defensivas y todo un ecosistema de coordinación de estas con inteligencia artificial.
4 Dominio de combate en el espacio.
Parece que la estrategia de guerra, en consonancia con la basura cineastica americana, se desplaza al espacio
Nuestra estrategia quiere conseguir “soberanía” en el espacio para no depender de terceros, con lo que está intentando el desarrollo de una nueva generación de satélites (programas Spainsat NG).
5 Tecnologías de alta prioridad
Defensa invierte para conseguir desarrollos (que luego serán nuevos programas de armas) en:
- Inteligencia artificial, para el procesamiento de datos en combate y mantenimiento predictivo
- Tecnologías cuánticas, para comunicaciones imposibles de hackear y sensores de ultraprecisión.
- Nuevos materiales que pasen desapercibidos ante los radares y que soporten calor extremo en los vuelos hipersónicos
5 NBQR.
En teoría España renuncia al uso de estas armas, pero justifica la investigación en este armamento para “liderar” la tecnología de protección, detección y respuesta ante “amenazas híbridas” y un supuesto terrorismo NBQR.
Es llamativo porque a nuestro alrededor quienes sí cuentan con estos tipos de armamento son precisamente nuestros socios.
Si abundamos en el “para qué” de esta ambiciosa adquisición de armas, tal como pretende el documento, en estas áreas, desvelaremos el papel que el militarismo español pretende jugar en el futuro: son armas con un enfoque nítidamente intervencionista, al pairo de las estrategias de dominación-violencia de nuestros “amigos/socios”.
¿Cuánto dinero esperan “acaparar”?
El plan no detalla esta perspectiva, pero podemos hacer una estimación, en atención a la evolución actual y a los proyectos a futuro, así como a las diversas fuentes de donde se sacarán los recursos, de unos 5.000 millones de inversión anuales, durante los entre cuatro y seis años que dicen que durará el programa, lo que nos supondrá entre 20.000 y 30.000 millones de euros.
Según reciente noticia en el independiente de 19 de abril (que por su ideología no vamos a pensar que exagere), serán más de 34.000 millones los que costará el nuevo ciclo a emprender en 2026.
Como conocemos por los programas de armas actualmente en funcionamiento y los que ya se han pagado, históricamente las estimaciones iniciales de programas de armas suelen sufrir desvíos finales de entre el 150 y el 200% de su previsión inicial, lo que no es de descartar también para estos programas nuevos.
Como toda inversión en armas, que tienen desarrollos a muchas anualidades, los grandes programas de armas son prefinanciados por el ministerio de industria (una forma de pago pro anticipado disimulado para que no compute como gasto militar) y financiados en realidad con cargo a gasto plurianual y deuda pública, lo que incrementa en gran parte el coste final del producto no sólo en su sobrecoste (el referido 150-200%) sino también en su coste financiero, que multiplica casi por tres las previsiones iniciales.
Y así, querida gente, podemos conseguir una especie de milagro de la multiplicación de los peces, pero en este caso en negativo, de forma que por cada euro de inversión militar acabemos pagando los paganinis de turno tres, supuestamente para una defensa del sistema que no nos defiende, sino que nos genera menor seguridad humana, y que pagamos quienes no la queremos para que la ejecuten lo que verdaderamente quieren defender sus privilegios frente a los demás.
¿Qué queremos defender?
¿Queremos este tipo de armamento? ¿Queremos participar en el concierto mundial siendo una especie de brazo armado promotor de un clima bélico brutal, impulsor de un rearme impresionante?
Actualmente España participa en 18 escenarios de guerra en coordinación con la OTAN, la UE o la ONU y lleva gastados más de 25.000 millones de euros en las más de 120 operaciones militares en las que hemos participado desde que Felipe González nos metió en este juego. España está en el top diez de vendedores de armas (y generación con ellas de conflictos) mundial y mantiene una ratio de militares/1000 civiles (incluyendo la guardia civil) de las más altas de nuestro entorno, por no contar con el alto grado de militarismo ideológico y sociológico que impregna nuestra sociedad, desde los falsos relatos épico-históricos hasta las prácticas administrativas, organizacionales, sociales y culturales, impregnadas de valores y metodologías militaristas (obediencia ciega, jerarquía, autoritarismo, machismo y sexismo, reglamentismo, desconfianza, vigilancia y castigo, etc.).
¿Ambición de otra paz?
La paz que predica el ejército es una paz armada, intervencionista, preparadora de la guerra, alineada con las estrategias de dominación y violencia imperantes.
Nuestra paz y su paz no son de la misma materia, ni se componen de las mismas prácticas, ni persiguen los mismos objetivos, sino que su guerra es contra nuestra idea de paz y nuestra paz es contra su guerra.
Cualquier paz militar, mera preparación de la guerra, es a la paz lo que la música militar a la música, o si se prefiere, lo que las centrales nucleares y la energía atómica a la ecología social, lo que las políticas institucionalizadas de igualdad formal al feminismo, lo que el pactismo amarillista del sindicalismo rendido a la emancipación obrera, lo que el reformismo de nuestra izquierda brahmánica y sus cuentos y cuentas al cambio de rumbo que necesita nuestro planeta y, en fin, cualquier otro ejemplo similar que se nos pueda ocurrir.
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