
Por Reynaldo Morales, Movimiento Ñin Negrón/ Resumen Latinoamericano, 5 de noviembre de 2024.
Continuando con la conversación anterior sobre la “fragilidad financiera” de los puertorriqueños y el panorama actual de la colonia, que según la líder del PNP, Jennifer González, es mejor que el comunismo y el castrochavismo del PIP. Vamos a darle un chapuzón en la charca de la quiebra puertorriqueña para que ella tenga una idea de por dónde van las cosas y para que los que la apoyan sepan a qué se debe el crecimiento del PIP.
Yo, por averiguao’, me puse a darle un vistazo a la columna de la periodista Marian
Díaz, en la sección de negocios del El Nuevo Día, Sin freno el alza en las quiebras,
del pasado 17 de octubre. Es que me llegan sin pedírselo a mi correo electrónico. Debo
admitir que de ahí obtengo buenos datos de lo que pasa en Puerto Rico y les doy mi
interpretación de jíbaro que a resbalao’ en la loza. También he leído a los demás
columist@s. Esta columna será complementaria a unos comentarios que hice en mi
último artículo, El efecto neoliberal, que aparece publicado en nuestro Boletín
mensual del MÑN.
Pues el artículo de Marian es sobre las quiebras en P.R., según datos que aparecen en
una publicación llamada el Boletín de P.R. en las redes. Esta publicación, nos dice
Marian, que rastrea estas radicaciones de quiebras y las clasifica. Tienen datos desde
antes de que enmendaron esa ley de quiebras (2005) que ahora hace más difícil ese
proceso (como si al quebrao’ le importara). Prepárense para ver lo que los titulares de
las primeras páginas de los diarios ocultan. Le ocultan que este año habrá un aumento
en quiebras que va a superar el 16% del 2023, estará sobre un 20%, ó sea, como
1,400 casos más que hasta septiembre van por 4,200.
Ese número es muy frío, porque decir que en el 2023 fueron 4,434 casos y este año
serán más de 5,500, y que puede importar una vuelta más para un abanico de techo.
Más cuando en Puerto Rico, antes del 2005, se llegaron a registrar 18,000 y hasta hace
10 años se registraban 10,000. ¿Pero de quienes son las quiebras y porque quedan
algunos sin acogerse al no pago más? Los restaurantes están en la primera posición
de los 5 más quebrados hace años, los constructores también están ahí y le siguen las
panaderías (y reposterías), salones de belleza, instituciones educativas (léase colegios
privados), médicos, tiendas agrícolas, minimarkets, bienes y raíces y todo tipo de
consultores. Estos últimos los recogen en el gobierno sí han ocupado un cargo político
donde fracasaron y les pagan bien por estar en peligro de extinción.
Como ven, hay perfiles que conocemos, y claro, también están los individuos que
también se acogen y los ponen en esta lista para exhibirlos como “malapaga”,
embrollones y morosos charlatanes. Es el estigma social que cargan los que deben porque a los acreedores, la banca parasitaria y el resto de esos usureros, les gusta
señalar a la víctima de sus prácticas como los únicos responsables de su propia
desgracia.
También nos dicen donde ocurren la mayoría de las quiebras. Se dice que Guaynabo y
Guayama tienen más del doble de quiebras hasta Agosto de las que se radicaron el
año anterior. El que más reporta es Manatí con un 400% más y le siguen Guaynabo
con 300%, San Juan 217%, Canóvanas 200%, Carolina 200%, Toa Baja 100% y
Hatillo, Juana Díaz, y Mayagüez se ubican entre el 56 y el 87 por ciento.
Aparentemente a Bayamón pagó para que no lo incluyeran en el reportaje.
Ya les había hablado de que esa “fragilidad financiera” afectaba al 47 por ciento de los
puertorriqueños y por eso lleva a las quiebras personales y además es lógico que se
lleve enredao a los pequeños y medianos negocios. También los grandes están
sufriendo este vendaval de quiebras en Estados Unidos. La última que vi fue
Walgreens que va a cerrar 1,200 farmacias. Nos han dejado hasta sin médicos. Pero
léase que no es debido a la pandemia, la PUA o los temblores o el Huracán María, sino
a un endeudamiento sistemático de la colonia desde Romero para acá que no lo pudo
conjurar ni los Zares de la Junta De Control Fiscal. Es más, estos organizan a los
buitres para que nos devoren parejo.
Que comunismo ni castrochavismo ni ocho cuartos. ¿Es eso, acaso, más perjudicial
que el colonialismo? Estamos amarraos por un esquema legal del Congreso (ley 600)
que nos obliga a tener que comprar en el mercado más caro y tener los ingresos más
bajos. Recientemente también leí que el costo de vida en el área metropolitana nuestra
es más alto que en 301 otras áreas metropolitanas de Estados Unidos, eso es 55.7%
más. Esa publicación del El Nuevo Día incluyó a estados como Florida, Texas,
California, Hawaii y Nueva York. Ese estudio mide los precios de “artículos de
supermercado, bienes y servicios, cuidado de salud, servicios públicos (telefonía y
energía eléctrica), transportación y vivienda.”
Fíjense que incluye energía eléctrica y en el único renglón que no estamos al tope es
en gastos médicos porque los chavos no nos dan ni para una Alka Seltzer. Y no
Carmen Jovet, $263.00, no nos resuelven. El estudio del CNE y FINRA dice que la
mayoría de nosotros no podemos enfrentar un gasto de $2,000.00 para un imprevisto y
más de una tercera parte tenemos gastos mensuales que son una y media vez más de
lo que ganamos. Esa otra mitad es a crédito, sí, caminando la tabla para caer en mar
lleno de tiburones de la quiebra.
Hoy se prepara el mundo para recoger los resultados de la cumbre del BRICS+ en la
ciudad de Kazan en Rusia. Esa ciudad tártara a orillas del Volga será escenario de esa
cumbre de países que buscan construir una realidad económica fuera del dólar como
moneda de intercambio amén del fortalecimiento de las economías a través de un banco de desarrollo que ya puede financiar hasta un 30 por ciento de sus préstamos de
infraestructura en monedas distintas al dólar. Estos países representan el 42% de la
población mundial y su PNB colectivo es superior al del G7, o sea, no son poca cosa.
Nosotros todavía no tenemos opción de dónde ni con quién hacer negocios. El colonialismo es cosa mala del cuál debemos salir. La crisis es la colonia.
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