A finales de 2025 se estimó que el 25% de los heridos por el genocidio en Gaza, equivalente a 41.844 personas, padecen ahora discapacidades de por vida que requieren rehabilitación aguda y permanente.

El organismo advirtió que el enclave presenta las tasas de amputaciones per cápita más altas del mundo, con cifras que oscilan entre 5.000 y 6.000 personas mutiladas. Foto: EFE.
24 de abril de 2026 Hora: 17:22
La organización internacional sin fines de lucro Humanity & Inclusion realizó una denuncia pública sobre la escala sin precedentes de las lesiones por amputación en la Franja de Gaza, calificando la situación como una catástrofe humanitaria derivada del genocidio israelí.
El organismo advirtió que el enclave presenta las tasas de amputaciones per cápita más altas del mundo, con cifras que oscilan entre 5.000 y 6.000 personas mutiladas. Esta crisis sanitaria golpea con especial saña a la infancia, registrando reportes de hasta diez niños que perdieron una o ambas piernas diariamente durante los periodos de mayor agresión militar.
En este contexto, los componentes necesarios para fabricar dispositivos a medida, como termoplásticos y revestimientos de silicona, escasean debido al bloqueo perpetrado por Israel.
Esta política de asfixia sanitaria obliga a los sobrevivientes a intentar fabricar prótesis improvisadas, lo que genera daños físicos graves y complicaciones como atrofia muscular o rigidez articular, además de una angustia psicológica permanente ante la falta de movilidad.
Actualmente, solo nueve especialistas en prótesis operan en Gaza, una cifra insuficiente para atender a los miles de pacientes que requieren rehabilitación a largo plazo.
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En ese sentido, la ONG subrayó que la entrada de ayuda humanitaria continúa bajo la aprobación discrecional de las autoridades de ocupación, lo que imposibilita la formación de equipos locales y la llegada de expertos internacionales.
Advierten que sin una mejora inmediata en el acceso a materiales médicos, el número de personas con discapacidades permanentes seguirá en ascenso, consolidando una de las secuelas más trágicas de la política de exterminio contra el pueblo palestino.
Las mujeres, hombres y niños con discapacidad en el territorio palestino ocupado enfrentan las consecuencias más graves de las violaciones sistemáticas y las escaladas de violencia perpetradas por las fuerzas israelíes.
Barreras ambientales, institucionales y de comunicación excluyen a estas personas de una participación efectiva en la sociedad, mientras factores como la edad y el género agravan los riesgos de abandono y la negación de derechos básicos.
La Oficina Central Palestina de Estadísticas estimaba en 115.000 el número de personas con discapacidad antes de octubre de 2023; sin embargo, esta cifra aumentó de manera exponencial debido a la agresión militar.
En la Franja de Gaza, a finales de 2025 se estimó que el 25% de los heridos por la guerra, equivalente a 41.844 personas, padecen ahora discapacidades de por vida que requieren rehabilitación aguda y permanente.
Esta situación consolidó un panorama devastador donde la falta de insumos médicos y la destrucción de la infraestructura sanitaria profundizan la vulnerabilidad de las víctimas del conflicto. Actualmente, la Franja de Gaza registra el mayor número de niños amputados per cápita a nivel mundial.
Las estimaciones indican que aproximadamente 15 menores adquieren una discapacidad potencialmente vitalicia cada día tras más de dos años de genocidio.
El Estado palestino enfrenta el reto de atender a miles de ciudadanos con discapacidades múltiples en un entorno de asedio, donde la administración israelí restringe el acceso a la asistencia humanitaria necesaria para garantizar la dignidad y la supervivencia de los sectores más frágiles de la población.
A pesar del alto el fuego respaldado por Estados Unidos, la entrada de ayuda humanitaria continúa siendo impredecible y dependiente de la aprobación discrecional de las autoridades de ocupación. El régimen israelí mantiene un control férreo sobre los insumos de movilidad, lo que condena a miles de pacientes a un empeoramiento de sus condiciones de salud.
Esta política de asfixia sanitaria profundiza la catástrofe humanitaria en un territorio devastado por la agresión militar y la sistemática vulneración de los derechos humanos fundamentales.
Autor: teleSUR - lf - JB
Fuente: Agencias
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