La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) acaban de realizar su primera cumbre en común. Es un paso más hacia la formación de un bloque continental asiático al que se integraría la República Popular China. Y es, al mismo tiempo, un paso menos hacia Estados Unidos, precisamente el país que creó la ASEAN durante la guerra fría y que hoy se debate con los problemas de su inconmensurable deuda nacional.

En Occidente (Whatever that means) y Latinoamérica, con sus justas excepciones, pasó ignorada una trascendental cumbre tripartita en Kuala Lumpur (capital del país islámico altamente tecnológico de Malasia) entre China, la ASEAN-10 (asean.org/) –bloque del sudeste asiático que ostenta el mayor crecimiento regional global– y, en forma espectacular, las 6 petromonarquías árabes del Golfo Pérsico y del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) –Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos–, con quienes se acaba de reunir “Trump de Arabia” en Riad en su búsqueda del vellocino de oro del siglo XXI
En forma notable, Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista chino, comentó que la cumbre tripartita representa un «hito» del mayor significado que «marca la transición de la cooperación entre las partes del concepto a la realidad» como «momento emergente de la solidaridad del Sur global» y la expansión del horizonte de la «cooperación transregional y la integración intercivilizatoria» [1].
A mi juicio, la cumbre sepulta el teorema bélico del “Choque de Civilizaciones” del burócrata del Departamento de Estado Samuel Huntington.
Global Times puntualiza las virtudes de los tres integrantes: «CCG con sus amplias reservas de energía (nótese el retorno triunfal de los hidrocarburos) y los Fondos Soberanos de Riqueza de multibillones de dólares» (¡la gran moda!); la «fortaleza manufacturera de la ASEAN y su mercado emergente de consumidores de casi 700 millones», y la «asombrosa capacidad industrial de China, su innovación tecnológica y su conocimiento en la construcción de infraestructura».
El premier de Malasia, el musulmán sunnita Anwar Ibrahim –digno sucesor del inconmensurable Mahathir Mohamad, hoy de 99 años (sic), quien frenó la desestabilización especulativa del globalista George Soros– diagnosticó que el «gran triángulo» China/ASEAN/CCG representa colectivamente un PIB de 24,87 billones de dólares (trillones en anglosajón) con una población de 2 150 millones, cuando la ASEAN, como el CCG, «admiran ya a China como superpotencia global» [2
Tampoco hay que subestimar los alcances de Estados Unidos con el bloque de la ASEAN, cuando Washington sigue siendo la principal fuente de «inversiones directas foráneas» (FDI, por sus siglas en inglés) con 480 000 millones de dólares en 2023: ¡casi el doble de las inversiones combinadas de Estados Unidos en China, Japón, Sudcorea y Taiwán!
Llama poderosamente la atención que el portal RT, después de la escalada dramática entre Ucrania y Rusia (trampa de OTAN/Ucrania para provocar respuesta “nuclear táctica” rusa [3], de vuelo a la trascendental cumbre tripartita que «exhibe el futuro potencial de Asia» [4].
La cumbre tripartita de Kuala Lumpur se escenificó prácticamente en sincronía al relevante foro de seguridad asiático Diálogo de Shangri-La, patrocinado por el think tank británico IISS [5], que se celebró en Singapur (frontera con Malasia), donde acudieron el cacheteado presidente Macron, quien instó a la alucinante creación de una «OTAN asiática» cuando la OTAN existente, válgase la redundancia noratlántica, apenas mantiene su frágil cohesión, y el secretario del Pentágono, Pete Hegseth, arremetió contra las veleidades de China para capturar a la renegada Taiwán.
El analista ruso Ladislav Zemanek, experto del Club de discusión de Valdai, juzga que la cumbre del «gran triángulo» tiene el «potencial de reconfigurar el panorama geopolítico de Asia»Ladislav Zemanek no soslaya que «China es el principal socio tanto de la ASEAN como del CCG» cuando «la ASEAN superó a la Unión Europea como principal socio de China», mientras «Pekín importa más de la tercera parte de su crudo del CCG».
El premier malasio, Anwar Ibrahim, recalcó la «visión de diálogo intercultural entre las civilizaciones islámica y confuciana».
El diálogo civilizatorio del «gran triángulo» sepultó a Samuel Huntington y a Francis Fukuyama juntos.
La Jornada (México)
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(pt]O mais importante quotidiano em língua espanhola (castelhana) do mundo1] “This summit sets an example for global cross-regional cooperation”, Editorial, Global Times, 29 de mayo de 2025.
[2] “Gulf states, China take centre stage at summit of Southeast Asian nations”, Amy Chew, Al-Jazeera, 28 de mayo de 2025.
[3] «Trampa de OTAN/Ucrania para provocar respuesta “Nuclear Táctica” rusa», Alfredo Jalife, Radar Geopolitico, 3 de junio de 2025.
[4] “China is building a power triangle to change the world”, Ladislav Zemanek, RT, 3 de mayor de 2025.
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