Después de haber firmado un sorprendente acuerdo sobre Groenlandia… con la OTAN, Donald Trump vuelve la mirada hacia Canadá. Lo que el año pasado parecía una broma pesada podría convertirse en realidad. La amenaza de anexión podría ser el fin de la OTAN. Pero lo que muchos ven como un “peligro” parece ser, desde la perspectiva de Donald Trump, una oportunidad ya que el presidente de Estados Unidos planea abandonar la OTAN a más tardar a mediados de 2027.
El alegre espíritu del sorteo del Mundial de Futbol de Trump y sus dos socios comerciales del T-MEC sucumbe a la realidad geopolítica del “nuevo orden mundial” que intenta instaurar en forma unilateral, con la tácita anuencia de Rusia y la perplejidad de China
El ex asesor de Trump 1.0, Steve Bannon, reveló que «Canadá es la próxima Ucrania de Trump» (¡megasic!) [1].
Los multimedia británicos, más activos que nunca, colisionan con Trump, quien entabló una demanda contra la red estatal monárquica de la BBC.
El 13 de enero, Bronwen Maddox, directora del think tank monárquico británico Chatham House –hoy en manos ejecutivas de los jinetes globalistas jázaros Banca Rothschild, George Soros, BlackRock de Larry Fink y Bloomberg, considerados como los principales enemigos de Trump– proclamó su ruptura con Estados Unidos y juzga que el «mundo es de dos superpotencias»” que «compiten por el poder en varios frentes –Irán, Venezuela, Groenlandia, Reserva Federal» (¡megasic!)–, donde descuella su desprecio a Rusia, que se ha vuelto «muy dependiente de China».
Según Daniel Bates, de The Telegraph, «Canadá se prepara para una invasión de Estados Unidos» [2], mientras que Trump colocaba en su red Truth Social la bandera de Estados Unidos en Groenlandia, Canadá, Venezuela y Cuba [3].
The Telegraph informa que «los responsables de la defensa canadienses creen que una invasión estadounidense desde el sur podría abrumar las defensas de Canadá en tan sólo dos días. El ejército canadiense planificaría una insurgencia similar a la guerra de 20 años contra Estados Unidos librada por los muyahidines en Afganistán» cuando «Canadá tendría como máximo tres meses para prepararse a una invasión por tierra y mar. Se pediría ayuda a los aliados de Canadá, como Reino Unido y Francia»
De acuerdo con el rotativo canadiense The Globe and Mail, Canadá «tendría que recurrir a la guerra no convencional debido al poderío aplastante de Estados Unidos» y, según un modelo hipotético de invasión estadounidense, Canadá tendrá que «implementar tácticas similares a los muyahidines de Afganistán en contra de Estados Unidos» [4]. Siempre según el modelo hipotético de marras, los drones «pueden infligir el máximo número de bajas a los soldados estadounidenses de ocupación, así como el ejército ucraniano ha hecho contra Rusia» (¡megasic!). ¿De dónde provendrían tales drones? Al final, The Globe and Mail diluye su embriagante vino bélico al comentar que, pese a tal modelo, es «extremadamente improbable que Estados Unidos invadiera Canadá».
Sea lo que fuere, el primer canadiense Mark Carney, quizá el peor enemigo de Trump en su santa alianza con el presidente de Francia Macron (ex empleado de la banca Rothschild) y el premier británico Starmer (vinculado a los intereses de la banca Rothschild y quien apoyó en forma conspicua a la globalista Kamala Harris), increpó en su participación en el Foro Económico Mundial de Davos que existe una «ruptura» en el orden mundial desde que Trump, a quien no citó explícitamente, desea capturar Groenlandia. Cabe recordar que Mark Carney había pregonado en la cumbre del G20, celebrada en noviembre en Sudáfrica, la creación de un nuevo grupo globalista «¡sin Estados Unidos!» [5]
De acuerdo con el Washington Post, en espera del discurso de Trump en Davos, quien lleva la mayor delegación histórica de Estados Unidos, el mundo se enfrenta a una «nueva realidad» [6]. Groenlandia ya eclipsó al Foro Económico Mundial globalista de Davos, hoy controlado por el jázaro Larry Fink de BlackRock, mientras Macron y el premier británico Starmer se enfrentan públicamente a Trump. Entretanto, Trump lleva su “nuevo orden mundial” a Davos para sustituir a la agónica ONU.
El católico de origen irlandés, Kevin Hassett, del American Enterprise Institute (AEI), consejero económico de Trump, anunció que el presidente estadounidense «configura un nuevo orden mundial que explayará en su discurso en Davos» [7].
¿Trump sepulta la OTAN en el globalista Foro de Davos?

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