
Tiempos feroces (I)
Vivimos tiempos feroces. De esto no hay muchas dudas a estas alturas.
Individuos inmorales, autoritarios, psicópatas y carentes de conciencia alguna como Trump, Netanyahu Putin, Milei, y todos los de su cuerda en todas partes, desprecian por igual las leyes humanas y divinas con el mayor descaro y la mínima resistencia de las masas populares y sus gobiernos en toda la faz de la Tierra.
La última salvajada – que siempre suele ser en los EEUU- es la invención de esas hordas policiales nazis que detienen colegiales a la vuela del colegio y asesinan a manifestantes que protestan. Si el último detenido ha sido en Minneapolis y tiene cinco años, ¿qué será lo próximo? ¿ Guantánamo para escolares? ¿o cámaras de gas?
La ciudad entera ha reaccionado ante semejante vuelta a la Edad de Piedra y llenado sus calles de manifestantes tan indignados como en el resto del mundo al ver el despliegue inaudito de violencia con que la policía “ democrática” del ogro yanqui reprime a golpes ¡y tiros! a los manifestantes. No es el régimen criminal de Irán, no es la democracia genocida de Israel: es la democracia criminal norteamericana dirigida por un sujeto que imita a Nerón. Todas se llaman democracias, y todos por igual reprimen, secuestran y asesinan sin otros obstáculos posibles que la rebelión de sus propios ciudadanos para echar de sus sillones a esos terroristas de Estado que se dicen demócratas.
Fin de la película, se acabaron las palomitas y llegaron los halcones
Democracia, derechos humanos, jueces, tribunales de justicia, ONU, todo eso es ya papel mojado, y no se trata de una crisis del sistema neoliberal. El neoliberalismo está siendo arrasado a sangre y fuego en EEUU lo mismo que sucede en Irán, Israel, Argentina o Rusia. Estamos presenciando un cambio histórico sin precedentes: la puesta en marcha mundial del imperio del terror sobre el imperio de la ley. Asistimos asombrados al saqueo de pueblos y países y nos abocamos a toda velocidad a la sustitución de valores humanos por valores bursátiles.
Ya no es neoliberalismo: es neofascismo. Lo que el capitalismo global nos vendió en todas partes como democracia y progreso para nuestra seguridad y bienestar era mentira. Y mientras banqueros, grandes industriales, fabricantes de armas y guerras, cuentan sus crecientes beneficios, los pueblos ver crecer los precios de sus bienes de consumo imprescindibles, las exigencias laborales, los despidos, las dificultades para tener un techo y las colas del hambre , y sus niños y niñas pasan frío en los colegios y hambre en familia. Solo en España se calculan en más de ocho millones los hogares pobres o en riesgo de pobreza extrema mientras vemos crecer el gasto en armamento y la marea fascista sobre las playas deshabitadas de la conciencia popular, más ocupada en sobrevivir que en pensar, especialmente cuando ha venido siendo despolitizada con la misma perseverancia que lo hizo el franquismo, entretenida con pan y circo como hizo el franquismo y puesta en pie de guerra por los medios contra el gobierno como hacen los neofranquistas en esta época, y con éxito electoral creciente.
En apariencia es una vuelta atrás, pero la realidad es que estamos atrás todo el rato. Recordemos que hay presos políticos como el rapero Pablo Hassel, en España. Recordemos a “los seis de Zaragoza” encarcelados por manifestarse contra el fascismo. Recordemos a las trabajadoras de la Pastelería La Suiza por reclamar sus derechos laborales. Recordemos que existe la Fundación Francisco Franco, y otros engendros de esa índole ocupados en obstruir todo avance democrático. Y tienen éxito: los jueces y los medios acogen gustosos sus obscenas denuncias. Pero qué duda cabe que España, como Irán, como Israel o Argentina son países donde la gente vota, así que serán democracias ¿no?
¿Tendrá un límite esta barbarie?
Sin duda puede tenerlo si cada uno de nosotros pone pie en pared para conseguirlo. Ahora bien: nadie va a venir a empujar nuestro pie: ni un partido, ni un sindicato, ni una Iglesia, ni un caudillo. Pueden darnos ideas, pero no es posible que sirvan las mejores si no hay suficiente conciencia y suficiente coraje. La última cumbre en Davos ha sido una vergonzosa exhibición de la debilidad de “nuestros” representantes en Europa de tal alcance y tamaño que produce sonrojo y vergüenza ajena a cualquiera de nosotros, porque el monstruo imperial lo quiere todo. Hoy es Groenlandia. ¿Mañana Islandia? Hoy secuestran al presidente de un país para quedarse con sus riquezas; y mañana o pasado lo que el último emperador tenga a bien desear. Ante esta situación insoportable para cualquier persona decente, solo hay dos respuestas posibles: una exterior y violenta y otra interior. La primera exigiría un rearme militar de los pueblos previo rearme ideológico radical; la segunda, exige un rearme moral profundo. Ambas son opciones para pasado mañana, pero la primera condujo a fracasos como las revoluciones del siglo XX porque sus dirigentes no respetaron tampoco la voluntad popular y reprodujeron el régimen anterior.
La segunda es incruenta y crea la conciencia ética y moral que falló en quines dirigían aquellas aquellas revoluciones y a los propios pueblos algo tan sencillo como el cumplimiento a gran escala de la antigua Regla de Oro: “Trata a los demás como deseas ser tratado y no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”. No es posible mejor principio revolucionario, porque va al núcleo duro de nuestra esencia personal. ¿ Que es un proceso lento y hay que trabajar en uno mismo? Sí, pero un viaje de mil millas comienza siempre por un paso, y al final del camino nos aguarda otro mundo mucho mejor y más seguro: de eso no cabe duda. Hay que elegir y debería ser ahora si queremos dar er el primer paso hacia unas revolución completa, pero esto no quiere decir que nos sometamos a los tiranos mientras hacemos nuestro trabajo interior: hay que estar activos, hay que militar por la justicia, por la verdad, por la igualdad, pero sin olvidar esos dos pilares que las hacen posibles: unidad y fraternidad. Dando la vuelta al programa facha: el que pueda hacer que haga, pero a nuestro favor siempre.
Imagen de portada: (Warhammer) – The Story Shack | Detalles de la licencia
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