Sectores críticos señalan que la narrativa de “cooperación” encubre procesos de militarización que afectan la soberanía regional y alinean a los ejércitos latinoamericanos con intereses extranjeros.

Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en Paraguay, Guatemala y Panamá en 2026 mediante operativos de entrenamiento y entrega de equipo. Foto:@MARFORSOUTH
13 de enero de 2026 Hora: 18:43ES
El año 2026 comenzó con un fuerte aumento del despliegue militar de Estados Unidos en América Latina, con operativos simultáneos en Paraguay, Guatemala y Panamá bajo el argumento de cooperación en seguridad y entrenamiento conjunto.
En Paraguay, un avión C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense llegó al país transportando armamento y municiones destinados al entrenamiento del Batallón Conjunto de Fuerzas Especiales. La operación forma parte del Programa de Respuestas a Crisis y Contingencias y es supervisada por instructores del 7° Grupo de Fuerzas Especiales de EE. UU.
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Según autoridades militares locales, la actividad continúa un ciclo iniciado en 2025 y cuenta con autorización formal del Congreso Nacional.
En Guatemala, dos aeronaves C-17 Globemaster III aterrizaron con equipo táctico y ayuda humanitaria, en respuesta a una invitación del gobierno guatemalteco. Estas naves ya habían sido utilizadas anteriormente para apoyo logístico en visitas diplomáticas y programas de asistencia.
Si bien las autoridades presentan estas acciones como respuestas al narcotráfico, la participación del Comando Sur (Southcom) refuerza la presencia militar estadounidense en la región.
Por su parte, Panamá recibió a un contingente de 50 infantes de marina estadounidenses para realizar instrucción conjunta en la Escuela de Selva y bases navales locales. El Ministerio de Seguridad Pública indicó que el objetivo es el intercambio de conocimientos en tácticas de supervivencia y operaciones en entornos específicos.
Estos movimientos se inscriben en una estrategia más amplia de Washington para reforzar su influencia en América Latina mediante la expansión de programas militares. Sectores críticos señalan que la narrativa de “cooperación” encubre procesos de militarización que afectan la soberanía regional y alinean a los ejércitos latinoamericanos con intereses extranjeros.
A estos despliegues, se suma el ataque militar perpetrado por fuerzas de Estados Unidos el pasado 3 de enero, cuando aviones bombardearon Caracas y varias zonas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira, dejando un saldo de al menos 100 muertos y una cifra similar de heridos, según informó el ministro venezolano de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
Durante el ataque, calificado como «agresión criminal» por el Gobierno Bolivariano, comandos estadounidenses secuestraron al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y la primera dama, Cilia Flores.
Autor: teleSUR: odr - JB
Fuente: almayadeen.
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